(6) “Hija mía, ya que te estoy creciendo en mi Querer, ¡ah!, no quieras darme jamás este dolor
tan traspasante de salir de la unidad de la luz del Fiat Supremo, prométeme, júrame que serás
siempre la recién nacida de mi Voluntad”.
(7) Y yo: “Amor mío, consuélate, yo lo prometo, lo juro, y Tú debes prometerme de tenerme
siempre en tus brazos y abismada en tu Querer, no debes dejarme jamás si quieres que yo sea
siempre, siempre la pequeña hija de tu Voluntad, pues yo tiemblo y temo de mí misma, mucho
más, pues por cuanto más hablas de este Querer Supremo, tanto más siento que no soy buena
para nada, y la nulidad de mi nada se hace sentir más”. Y Jesús suspirando ha agregado:
(8) “Hija mía, este sentir de más tu nada no se opone al vivir en mi Querer, más bien es un
deber tuyo. Todas mis obras están formadas sobre la nada, y por eso el Todo puede hacer lo
que quiere. Si el sol tuviera razón y se le preguntase: ‘¿Qué haces de bien? ¿Cuáles son tus
efectos? ¿Cuánta luz y calor contienes?’ Respondería: ‘Yo no hago nada, sólo sé que la luz
que Dios me dio está investida del Querer Supremo, y hago lo que quiere, me extiendo donde
quiere y produzco los efectos que quiere, y mientras hago tanto, yo quedo siempre nada y todo
lo hace el Querer Divino en mí’. Y así todas las otras obras mías, toda su gloria es quedar en la
nada para dar todo el campo a mi Voluntad para hacerla obrar. Sólo el hombre quiso hacer sin
la Voluntad de su Creador, quiso hacer obrar su nada, creyéndose bueno a cualquier cosa; y el
Todo, sintiéndose pospuesto por la nada salió del hombre, el cual se redujo de superior a todos,
a estar por debajo de todos, por eso haz que tu nada esté siempre en poder de mi Querer si
quieres que la unidad de su luz obre en ti y llame a nueva vida la finalidad de la Creación”.
+ + + +
19-25
Mayo 31, 1926
Diferencia entre quien vive en el Querer Divino
y entre quien está resignado y sometido. La primera
es sol, la otra es tierra que vive de los efectos de la luz.
(1) La luz del Divino Querer continúa envolviéndome, y mi pequeña inteligencia mientras nada
en el mar inmenso de esta luz, apenas puede tomar alguna gota de luz y alguna pequeña llamita
de las tantas verdades, conocimientos y felicidad que contiene este mar interminable del Eterno
Querer, y muchas veces no encuentro las palabras adecuadas para poner en el papel aquel
poco de luz, digo poco en comparación a lo tanto que dejo, porque mi pequeña y pobre
inteligencia toma cuanto basta para llenarme, el resto debo dejarlo; sucede como a una persona
que se arroja en el mar, ella queda toda bañada, el agua le corre por todas partes, hasta en las
vísceras, pero saliendo del mar, ¿qué cosa lleva consigo de toda el agua del mar? Poquísimo,
y casi nada en comparación del agua que permanece en el mar; y por haber estado en el mar,
¿puede tal vez decir cuánta agua contiene, cuántas especies de pescados y su cantidad que
hay en el mar? Ciertamente que no, sin embargo sabrá decir aquél poco que ha visto del mar.
Así es mi pobre alma. Entonces mi dulce Jesús, mientras me encontraba en esta luz ha salido
de dentro de mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, esta es la unidad de la luz de mi Voluntad, y a fin de que tú la ames siempre
más y te confirmes mayormente en Ella, quiero hacerte conocer la gran diferencia que hay entre
quien vive en mi Querer, en la unidad de esta luz, y entre quien se resigna y se somete a mi
Voluntad, y para hacértelo comprender bien te daré una similitud en el sol que está en el cielo:
El sol, estando en la bóveda de los cielos expande sus rayos sobre la superficie de la tierra;
mira, entre la tierra y el sol hay una especie de acuerdo, el sol en tocar la tierra y la tierra en