(3) Después mi pobre mente se perdía en el Santo Querer Divino haciendo en Él mis
acostumbrados actos, me parecía que todo era mío, y conforme giraba por todas las cosas
creadas para imprimir por todas partes mi “te amo”, mi adoración, mi gloria a mi Creador, así
adquiría nuevos conocimientos de cuanto Dios ha hecho por la criatura y cuánto nos ha amado;
la Voluntad Suprema parecía que se deleitaba en hacer conocer las nuevas sorpresas de su
amor, a fin de que pudiese seguir sus actos para darme el derecho de poseer lo que ha salido
de su Voluntad creadora, y mi pequeñez se perdía en sus inmensos bienes. Mientras estaba
en esto, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, cuando mi Mamá Reina vino a la luz del día, todos estaban vueltos hacia Ella, y
como si tuviesen una sola mirada, todas las pupilas miraban a Aquélla que debía enjugar su
llanto con llevarles la Vida del suspirado Redentor, toda la Creación estaba concentrada en Ella,
sintiéndose honrada de obedecer a sus órdenes; la misma Divinidad era toda para Ella y toda
atenta a Ella, para prepararla y formar en Ella, con gracias sorprendentes, el espacio donde el
Verbo Eterno debía descender para tomar carne humana. Así que si en Nosotros no estuviese
la virtud de que mientras obramos, tratamos con alguno, hablamos, mientras damos a una no
omitimos a las otras, todos nos habrían dicho: ‘Déjanos a todos nosotros a un lado, piensa en
esta Virgen, da, concentra todo en Ella, a fin de que haga venir a Aquél en el cual están puestas
nuestras esperanzas, nuestra vida y todo nuestro bien’. Por eso se puede llamar a aquel tiempo
en el cual vino a la luz del día la Soberana Reina, el tiempo de mi Mamá. Ahora, hija mía, se
puede llamar tu tiempo, todos están vueltos hacia ti, escucho la voz de todos como si fuese una
sola, que me ruegan, me apresuran a que mi Voluntad readquiera sus derechos divinos
absolutos sobre de ti, a fin de que adquiriendo su total dominio, pueda verter en ti toda la plenitud
de los bienes que había establecido dar si la criatura no se hubiera sustraído de su Voluntad.
Así que todo el Cielo, la Celestial Mamá, los ángeles y santos, todos están vueltos hacia ti por
el triunfo de mi Voluntad, porque su gloria en el Cielo no será completa si mi Voluntad no llega
a tener su completo triunfo sobre la tierra, todo fue creado para el total cumplimiento de la
Suprema Voluntad, y hasta en tanto que Cielo y tierra no regresen en este anillo del Eterno
Querer, se sienten como a la mitad de sus obras, de su alegría y bienaventuranza, porque no
habiendo encontrado el Divino Querer su pleno cumplimiento en la Creación, no puede dar lo
que tenía establecido dar, esto es, la plenitud de sus bienes, de sus efectos, alegrías y felicidad
que contiene. He aquí por qué todos suspiran, mi misma Voluntad es toda para ti y toda atenta
a ti, no te niega nada de gracias, de luz y lo que se necesita para formar en ti el más grande de
los prodigios, como es su cumplimiento y su total triunfo. ¿Que crees tú que sea más prodigio:
Que una pequeña luz quede encerrada en el sol, o que el sol quede encerrado en la pequeña
luz?”
(5) Y yo: “Ciertamente que sería más prodigioso que la pequeña luz encerrase en ella al sol,
más bien me parece imposible que esto pueda suceder”.
(6) Y Jesús: “Lo que es imposible a la criatura, es posible para Dios. La pequeña
luz es el alma y mi Voluntad es el sol, ahora, Ella debe dar tanto a la pequeña luz,
para poder formar de ella un cerco y que mi Voluntad quede encerrada en este cerco,
y como la naturaleza de la luz es de extender sus rayos dondequiera, mientras
quedará triunfante en este cerco, extenderá sus rayos divinos para dar a todos la
Vida de mi Voluntad, este es el prodigio de los prodigios que todo el Cielo suspira.
Por eso da amplio campo a mi Voluntad, no te opongas en nada, a fin de que lo que
fue establecido por Dios en la obra de la Creación tenga su cumplimiento”.
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