pero si se pierde o no se recoge uno de aquellos granitos de brillantes, hará mucho daño, porque
son de valor incalculable y pesan cuanto puede pesar un Dios; y si se pierde por causa de quien
tiene el oficio de recogerlos, ¿qué cuentas dará él, habiendo hecho perder un granillo de valor
infinito que podía hacer quién sabe cuánto bien a las otras criaturas?”
(7) Después de esto mi dulce Jesús ponía su corazón en mí y me hacía sentir su latido
diciéndome:
(8) “Hija mía, Yo soy el latido de toda la Creación, si faltase mi latido faltaría la vida a todas
las cosas creadas. Ahora, Yo amo tanto a quien vive en mi Voluntad, que no sé estar sin ella, y
la quiero junto Conmigo para hacer lo que hago Yo, por eso tú palpitarás junto Conmigo, y entre
tantas prerrogativas que te daré, te daré la prerrogativa del latido de toda la Creación; en el latido
está la vida, el movimiento, el calor, así que estarás junto Conmigo para dar la vida, el
movimiento y el calor a todo”.
(9) Pero mientras esto decía, yo sentía que me movía y palpitaba en todas las cosas creadas,
y Jesús ha agregado:
(10) “Quien vive en mi Voluntad es inseparable de Mí, y Yo no sé estar sin su compañía, no
quiero estar aislado, porque la compañía vuelve más agradables, más deleitables, más bellas
las obras que se sostienen, por eso tu compañía me es necesaria para romper mi aislamiento
en el cual me dejan las otras criaturas”.
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19-21
Mayo 15, 1926
Diversidad de santidades y belleza de las almas que viven en el Divino
Querer. Toda la Creación será semejada en la naturaleza humana.
(1) Estaba pensando: “Si la criatura no se hubiese sustraído de la Suprema Voluntad, habría
sido una la santidad, una la belleza, una la ciencia, una la luz, y para todos el mismo
conocimiento de nuestro Creador”. Ahora, mientras esto pensaba, mi amado Jesús que me
parece que Él mismo hace surgir los pensamientos en mi mente, alguna duda y dificultad para
tener ocasión de hablarme y hacerme de maestro me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú te equivocas, mi sabiduría no se adaptaría a formar una sola santidad, una
sola belleza, a comunicar una sola ciencia y a todos el mismo conocimiento mío, mucho más
porque habiendo sumo acuerdo entre mi Voluntad y la de ellos, el Reino de mi Voluntad habría
tenido libre su campo de acción, por lo tanto habrían sido todos santos, pero distintos el uno del
otro; todos bellos, pero variados, una belleza más bella que la otra; y según la santidad de cada
una debía comunicar una ciencia distinta, y con esta ciencia quién debía conocer de más un
atributo, quién debía conocer de más algún otro atributo de su Creador. Tú debes saber que
por cuanto podamos dar a las criaturas, apenas toman las gotitas de su Creador, tanta es la
distancia entre Creador y criaturas, siempre tenemos cosas nuevas y distintas para dar, y
además, si la Creación fue creada por Nosotros para deleitarnos, ¿dónde habría estado nuestro
deleite si hubiéramos formado de la criatura una sola santidad, dado una sola belleza y un solo
conocimiento de nuestro Ser incomprensible, inmenso e infinito? Nuestra sabiduría se habría
rehusado a hacer una sola cosa. ¿Qué se diría de nuestra sabiduría, amor y potencia si al crear
este globo terrestre hubiésemos creado todo cielo, o bien todo tierra, o todo mar? ¿Qué gloria
habría sido la nuestra? En cambio la multiplicidad de tantas cosas creadas por Nosotros,
mientras alaba la sabiduría, amor y potencia nuestras, dice también la multiplicidad de la
santidad y belleza en las cuales debían surgir las criaturas, por amor de las cuales ellas fueron