pesadumbre que los oprimía, todos surgían a la nueva vida que les daba la luz y adquirían su
belleza y el desarrollo que les daba la luz y el calor para hacerlos crecer. La luz al surgir, parecía
que les daba la mano al investirlos para dar la fecundidad a las plantas, el colorido a las flores,
para hacer huir las sombras de las tinieblas sobre el mar y le daba con su luz su matiz de plata,
¿pero quién puede decir todos los efectos que producía la luz solar al investir toda la tierra,
cubriendo todo con su vestidura de luz? Sería extenderme demasiado si quisiera describir todo.
Ahora, mientras esto veía, mi amado Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es bello el surgir del sol, cómo cambia toda la naturaleza, y con investirla
con su misma luz da a cada una de las cosas los efectos para hacerlas producir el bien que
contienen, pero para hacer esto la luz las debe investir, tocar, plasmar, penetrar tan adentro para
darles los sorbos de la luz para infundir la vida del bien que deben producir. Así que si las
plantas, las flores, el mar, no se hacen investir por la luz, la luz estaría para ellos como muerta,
y ellos quedarían bajo la opresión de las tinieblas, las cuales les servirían de tumba para
enterrarlas. La virtud de las tinieblas es de dar muerte, la virtud de la luz es de dar vida, así que
si no fuese por la luz del sol, de la cual dependen todos y por la cual tienen vida todas las cosas
creadas, nada habría de bien sobre la tierra, más bien sería espantosa y horrible al verse, por
eso la vida de la tierra está ligada a la luz.
(3) Ahora hija mía, el sol es símbolo de mi Voluntad, y tú has visto cómo es bello y encantador
su surgir sobre la tierra, cuántos efectos produce, cuánta variedad de tintes, cuántas bellezas,
cuantas transformaciones sabe hacer la luz, y cómo este sol ha sido puesto por su Creador para
dar vida, crecimiento y belleza a toda la naturaleza. Ahora, si esto hace el sol para cumplir su
oficio que le dio Dios, mucho más el Sol de mi Voluntad que fue dado al hombre para infundirle
la Vida de su Creador. ¡Oh, cómo es más encantador y bello el surgir del Sol de mi Voluntad
sobre la criatura! Al poner su luz sobre ella la transforma, le da las variadas tintas de belleza de
su Creador, con el investirla y plasmarla se adentra en ella y le da los sorbos de Vida Divina, a
fin de que crezca y produzca los efectos de los bienes que contiene la Vida de su Creador.
Ahora, ¿qué sería de la tierra sin el sol? Más fea y espantosa sería el alma sin mi Voluntad; sin
Ella, ¡oh, cómo desciende de su origen, cómo el yugo de las pasiones y de los vicios, más que
tinieblas la hacen morir y le preparan la tumba donde enterrarla! Pero tú has visto que la luz del
sol, tanto bien puede hacer por cuanto se dejan tocar e investir por su luz las plantas, las flores
y todo lo demás, y necesitan estar con las bocas abiertas para recibir los sorbos de vida que les
da el sol. Así es mi Voluntad, tanto bien puede hacer, tanto de belleza y de Vida Divina puede
infundir, por cuanto el alma se hace tocar, investir, plasmar por las manos de luz de mi Voluntad,
si el alma se da en poder de esta luz, abandonándose toda en ella, mi Supremo Querer cumplirá
el más grande de los prodigios en la Creación, esto es, la Vida Divina en la criatura. ¡Oh! Si el
sol pudiera formar con el reflejo de su luz otros tantos soles sobre cada una de las plantas, en
los mares, sobre los montes, en los valles, ¿qué encanto más bello, qué belleza más
deslumbrante, cuántos prodigios de más no habría en el orden de la naturaleza? Sin embargo,
lo que no hace el sol lo hace mi Voluntad en el alma que vive en Ella, y que está como pequeña
flor con la boca abierta para recibir los sorbos de luz que mi Querer le da para formar en ella la
Vida del Sol Divino. Por tanto sé atenta, toma a cada instante estos sorbos de luz de mi Querer,
a fin de que cumpla en ti el más grande de los prodigios, que mi Voluntad tenga su Vida Divina
en la criatura”.
(4) Después de esto estaba diciendo a mi sumo y único Bien: “Amor mío, uno mi inteligencia
a la tuya a fin de que mis pensamientos tengan vida en los tuyos, y difundiéndose en tu Querer
corran sobre cada pensamiento de criatura, y elevándonos juntos delante a nuestro Padre
Celestial le llevaremos los homenajes, la sujeción, el amor de cada uno de los pensamientos de
criatura e imploraremos que todas las inteligencias creadas se reordenen y armonicen con su
Creador”. Y así con las miradas de Jesús, con las palabras, con las obras, con sus pasos, y
hasta con su latido. Yo me sentía toda transformada en Jesús, de modo que yo me encontraba
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