pero Jesús hacía un ingenio tal en sus manos, que mientras descendía ascendía nuevamente a
lo alto, parecía una corriente continuada, que mientras descendía, subía, y Jesús se deleitaba
en medio de estas fuentes de luz, y estaba todo atento a fin de que toda esta luz quedase
concentrada en mí, y después me ha dicho:
(4) “Hija mía, estas fuentes de luz que descienden de mis manos, es mi Voluntad que
desciende del Cielo y hace su camino en el alma para cumplir lo que quiere hacer en ella; este
hacer de mi Voluntad forma la otra fuente de luz que sube, por medio de mis manos, de nuevo
al Cielo para llevar el cumplimiento de mi Voluntad por la criatura al Eterno Creador, pero
mientras sube, enseguida desciende de nuevo, duplicada, para continuar su acción divina en la
criatura. Mi Voluntad tiene un movimiento continuo, no se detiene jamás, si se pudiese detener
su movimiento, lo que no puede ser, cesaría la vida a toda la Creación, al sol, al cielo estrellado,
a las plantas, al agua, al fuego y las criaturas, todas descenderían en la nada; por eso mi
Voluntad con su movimiento continuo es vida de cada cosa creada, vincula todo, es más que
aire que con su respiro hace respirar, desarrollar, crecer todas las cosas salidas de nuestras
manos. Mira entonces qué afrenta hacen las criaturas, pues mientras mi Voluntad es vida de
todo y centro de cada cosa, y sin Ella nada existiría, ni ningún bien, ellas no quieren reconocer
ni su dominio ni su Vida que corre en ellas, he aquí por qué quien reconoce la Vida de mi
Voluntad en ella y en todas las cosas, es el triunfo de nuestra Voluntad y la conquista de nuestras
victorias, es la correspondencia de nuestro Amor a nuestro movimiento continuo, nuestra
Voluntad la vincula a toda la Creación haciéndole hacer todo el bien que hace mi misma
Voluntad. Así que todo es suyo, y Yo la amo tanto que no sé hacer nada sin ella, porque en
virtud de mi Voluntad tenemos la misma Vida, el mismo amor, un solo latido y un solo respiro”.
(5) Y mientras esto decía se ha arrojado en mis brazos como desfallecido de amor y ha
desaparecido.
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19-17
Mayo 3, 1926
La Voluntad Divina bilocándose reina en el alma como en su sede.
(1) Estaba según mi costumbre, por fundirme en el Santo Querer Divino y decía: “Majestad
Suprema, vengo a nombre de todos, desde el primero hasta el último hombre que existirá sobre
la tierra para daros todos lo homenajes, las adoraciones, las alabanzas, el amor que cada
criatura os debe, y a haceros todas las reparaciones de todos y de cada uno de los pecados”.
Ahora, mientras esto decía, mi amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, este modo de rezar es sólo de mi Voluntad, porque solamente Ella puede decir:
“Vengo a nombre de todos delante a la Majestad Suprema”. Porque con su omnividencia e
inmensidad ve todo y abraza a todos y puede decir, no como un modo de decir, sino en realidad:
“Vengo a nombre de todos para haceros todo lo que las criaturas os deben”. Ninguna voluntad
humana puede decir en realidad: “Vengo a nombre de todos”. Esta es la señal de que mi
Voluntad reina en ti”.
(3) Y mientras esto decía, en voz alta mi Jesús continuaba rezando y yo lo seguía, y juntos
nos hemos encontrado delante a la Majestad Suprema. ¡Oh! cómo era bello rezar con Jesús,
todas las cosas quedaban investidas por sus palabras y sus actos, y como su Voluntad se
encontraba por todas partes y en cada cosa creada, por doquier se oían repetir sus palabras
creadoras, sus adoraciones y todo lo que hacía. Yo me sentía empequeñecer más junto a Jesús
y estaba toda maravillada, entonces Él ha agregado: