santos que han sido y serán y a todos los ángeles unidos juntos. El Creador se vertió sobre de
Ella para darle tanto amor, para que tuviera amor suficiente para poderlo amar por todos, le
comunicó la suma concordia y la Voluntad única de las Tres Divinas Personas, de modo que
pudo adorar en modo divino por todos y suplir a todos los deberes de las criaturas; si esto no
hubiese sido así, no sería una verdad que la Mamá Celestial superó a todos en la santidad, y en
el amor, sino un modo de decir, pero Nosotros cuando hablamos, son hechos y no palabras.
Por eso todo encontramos en Ella, y así habiendo encontrado todo y a todos, todo le dimos,
constituyéndola Reina y Madre del mismo Creador.
(3) Ahora hija de mi Suprema Voluntad, quien quiere todo debe encerrar todo y ponerse en la
cima, como acto primero de los actos de todos, así que el alma debe estar en la cima de cada
amor, de cada adoración, de cada gloria de cada una de las criaturas. Mi Voluntad es todo, he
aquí por qué la misión de la Soberana Reina y la tuya se puede decir que es una sola, y tú debes
seguir paso a paso el modo como Ella estaba con Dios para poder recibir la capacidad divina,
para poder tener en ti un amor que dice amor por todos, una adoración que adora por todos,
una gloria que se difunde por todas las cosas creadas. Tú debes ser nuestro eco, el eco de mi
Mamá Celestial; y porque solamente Ella vivió perfecta y plenamente en el Supremo Querer, por
eso te puede ser guía y hacerte de maestra. ¡Ah, si tú supieras con cuánto amor te estoy
alrededor, con cuánto celo te vigilo a fin de que no sea interrumpido tu vivir en mi eterno Querer!
Tú debes saber que estoy haciendo más contigo que con mi misma Mamá Celestial, porque Ella
no tenía tus necesidades, ni tendencias, ni pasiones que pudiesen mínimamente impedir el curso
de mi Voluntad en Ella, con suma facilidad el Creador se vertía en Ella y Ella en Él, así que mi
Voluntad estaba siempre triunfante en Ella, por eso no tenía necesidad ni de empujarla ni de
amonestaciones; en cambio contigo debo tener más atención, y cuando veo que alguna
pasioncilla, alguna pequeña tendencia quiere surgir en ti, y también cuando tu voluntad humana
quisiera tener algún acto de vida propia en ti, debo amonestarte, la potencia de mi Querer debe
estar en acto de demoler lo que surge en ti y que no le pertenece a Él, y mi gracia y mi amor
deben correr en aquello podrido que la voluntad humana va formando, o bien impedir con gracias
anticipadas que esta podredumbre se pueda formar en tu alma, porque Yo amo tanto, me cuesta
tanto el alma en la cual reina mi Querer y en la cual tiene su campo de acción divina el Fiat
Supremo, fin único de toda la Creación y de la misma Redención, que la amo y me cuesta más
que toda la Creación y que la misma Redención, porque la Creación fue el principio de nuestra
obra hacia las criaturas, la Redención fue el medio, el Fiat será el final, y las obras cuando están
cumplidas se aman más y adquieren el valor completo. Mientras que una obra no está cumplida
hay siempre qué hacer, qué trabajar, qué sufrir, no se puede calcular su justo valor, en cambio
cuando está cumplida solamente queda el poseer y el gozar la obra hecha, y su valor completo
viene a completar la gloria de Aquél que la ha formado, por eso la Creación y la Redención
deben encerrarse en el Fiat Supremo. ¿Ves entonces cuánto me cuestas y cuánto siento
amarte? El Fiat obrante y triunfante en la criatura es para Nosotros la cosa más grande, porque
la gloria que Nosotros habíamos establecido recibir por medio de la Creación nos viene dada,
nuestro fin, nuestros derechos, adquieren su pleno poder. He aquí por qué mis premuras todas
para ti, mis manifestaciones a ti, mi amor por toda la Creación y Redención, todo concentrado
en ti, porque en ti quiero ver el triunfo de mi Voluntad”.
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