no lleva a la vista el cielo azul, un prado florido, un mar que murmura? ¿Qué gusto no lleva al
paladar un fruto dulce y sabroso, un agua fresquísima, y tantas y tantas otras cosas? Todas las
cosas en su mudo lenguaje dicen al hombre: ‘Te traemos la felicidad, la alegría de nuestro
Creador’. ¿Pero quieres saber tú en quién todas las cosas creadas encuentran el eco de su
alegría y felicidad? En quien encuentran reinante y dominante a mi Voluntad, porque la Voluntad
que reina íntegra en ellas, y que posee el mismo Dios y que reina en el alma, forman una misma,
y desbordan la Una en la otra mares de alegría, de felicidad y de contentos, así que es una
verdadera fiesta. Por eso hija mía, cada vez que te fundes en mi Voluntad y giras por todas las
cosas creadas para sellar en ellas tu amor hacia Mí, tu gloria, tu adoración sobre cada una de
las cosas que he creado para hacerte feliz, me siento renovar la alegría, la felicidad, la gloria,
como en el acto cuando pusimos fuera toda la Creación; tú no puedes entender la fiesta que nos
haces al ver tu pequeñez, que queriendo abrazar todo en nuestra Voluntad nos corresponde en
amor, en gloria por todas las cosas creadas; es tanta nuestra alegría, que ponemos todo a un
lado para gozarnos la alegría, la fiesta que nos das. Por eso el vivir en el Supremo Querer es
la cosa más grande para Nosotros y para el alma, es el desahogo del Creador sobre la criatura,
que vertiéndose sobre de ella le da su forma y le participa todas las cualidades divinas, de modo
que nos sentimos repetir por ella nuestras obras, nuestra alegría, nuestra felicidad”.
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19-12
Abril 16, 1926
Para vivir en el Divino Querer se necesita el pleno abandono en los
brazos del Padre Celestial. La nada debe ceder la vida al Todo.
(1) Me sentía tan pequeña e incapaz de hacer nada, que he llamado en mi ayuda a mi Reina
Mamá, a fin de que juntas pudiésemos amar, adorar, glorificar a mi sumo y único Bien por todos
y a nombre de todos. Mientras estaba en esto me he encontrado en una inmensidad de luz y
toda abandonada en los brazos de mi Padre Celestial, más bien tan fundida como si formase
una sola cosa con Él, de modo que no sentía más mi vida sino la de Dios. Pero, ¿quién puede
decir lo que sentía y hacía? Después de esto mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior
y me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que has sentido, tu pleno abandono en los brazos de nuestro Padre
Celestial, el no sentir más tu misma vida, es la imagen del vivir en mi Querer, porque para vivir
en Él se debe vivir más de Dios que de sí misma, más bien, la nada debe ceder la vida al Todo
para poder hacer todo, y tener su acto en la cima de todos los actos de cada una de las criaturas.
Así fue la Vida de mi Mamá Divina, Ella fue la verdadera imagen del vivir en mi Querer, su vivir
fue tan perfecto en Él, que no hacía otra cosa que recibir continuamente de Dios lo que le
convenía hacer para vivir en el Supremo Querer, así que recibía el acto de la adoración suprema,
para poderse poner en la cima de cada adoración que todas las criaturas estaban obligadas a
hacer hacia su Creador, porque la verdadera adoración tiene vida en la Tres Divinas Personas:
Nuestra concordia perfecta, nuestro amor mutuo, nuestra única Voluntad, forman la adoración
más profunda y perfecta en la Trinidad Sacrosanta. Por lo tanto, si la criatura me adora y su
voluntad no está en acuerdo Conmigo, es palabra vana pero no adoración. Por eso mi Mamá
todo tomaba de Nosotros, para poderse difundir en todo y ponerse en la cima de cada acto de
criatura, en la cima de cada amor, de cada paso, de cada palabra, de cada pensamiento, en la
cima de cada cosa creada. Ella ponía su acto primero sobre todas las cosas y esto le dio el
derecho de Reina de todos y de todo, y superó en santidad, en amor, en gracia, a todos los
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