oración, acto, palabra y pena de mi indivisible Mamá, tú encontrarías dentro el Fiat que suspiraba
e impetraba; si pudieras penetrar dentro de cada gota de mi sangre, en cada latido mío, respiro,
paso, obra, dolor y lágrima, encontrarías dentro el Fiat que tenía la supremacía, que suspiraba
y pedía para las criaturas, pero mientras el fin primario era el Fiat, mi bondad debió descender
al fin secundario y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas, y
podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí, como los escolares son todos analfabetas
se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c, para poder poco a poco llegar a su fin primario de
impartir las lecciones de la ciencia que posee para hacer otros tantos maestros dignos de tal
maestro; si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores y quisiera
dar lecciones de su alta ciencia, los escolares, siendo analfabetas, no lo habrían entendido y
confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado, y el pobre maestro por no
haberse querido abajar, no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande. Ahora hija
mía, cuando Yo vine a la tierra las criaturas eran todas analfabetas en las cosas del Cielo, y si
Yo hubiese querido hablar del Fiat y del verdadero vivir en Él, habrían sido incapaces de
comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí, en su mayor parte eran cojos, ciegos,
enfermos, debí abajarme en los vestidos de mi Humanidad que cubrían aquel Fiat que quería
dar, hermanarme con ellos, mezclarme con todos para poder enseñar las primeras nociones, el
a, b, c, del Fiat Supremo, y todo lo que Yo enseñé, hice y sufrí, no fue otra cosa que preparar el
camino, el Reino y el dominio a mi Voluntad. Esta es la costumbre en nuestras obras, hacer las
cosas menores como acto preparatorio a las cosas mayores, ¿no hice contigo otro tanto? Al
principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la altura, ni de la santidad a la que Yo quería que
tú llegases en mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino
que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la obediencia,
el amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te
prestabas Yo me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner mi Fiat y las
lecciones sublimes que pertenecían a mi Voluntad. Así fue en la Redención, todo fue hecho con
la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de
nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en nuestras obras, porque tenemos no
solamente los siglos sino toda la eternidad a nuestra disposición, por eso vamos a paso lento,
pero con nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. No por haberme regresado
al Cielo mi potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, mi potencia es
siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a mi Mamá estando
en mi patria celestial? Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma potencia que ninguno
me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu
disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo mi amada Mamá, por eso tú
eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni sus obras por ayuda para conseguir al
suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los profetas, de los patriarcas y de
los buenos del antiguo testamento y de los grandes bienes previstos del futuro Redentor. En
cambio tú tienes una Mamá y todas sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones
y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan
sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el
suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los
buenos, el fin primario era el cumplimiento de mi Voluntad, por eso todo está contigo para
implorar la realización de su finalidad. Por eso sé atenta, Yo estaré junto contigo, también mi
Mamá, no estarás sola a suspirar el triunfo de nuestra Voluntad”.
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