es el Creador y lo que puede ser y tomar de Dios la criatura, se puede decir una pequeña recién
nacida. Y porque fue la recién nacida de mi Voluntad se formó a semejanza de su Creador y
pudo ser Reina de toda la Creación, y como Reina dominaba todo, su eco corría bien con el eco
de la Divina Voluntad, y no sólo la Celestial Soberana, sino todos los santos, ángeles y beatos
se pueden llamar recién nacidos apenas en el eterno Querer, porque el alma apenas sale del
cuerpo mortal, renace en mi Voluntad, y si no renace en Ella no sólo no puede entrar en la patria
celestial, sino que ni siquiera puede salvarse, porque en la eterna gloria ninguno entra si no es
parto de mi Voluntad. Sin embargo debo decirte la gran diferencia que hay entre quien es la
recién nacida de la Suprema Voluntad en el tiempo, y entre aquellos que renacen a las puertas
de la eternidad, un ejemplo es mi Mamá Reina, que fue la recién nacida de la Divina Voluntad
en el tiempo, y porque fue recién nacida, tuvo el poder de hacer descender a su Creador sobre
la tierra, y mientras lo dejaba inmenso, lo empequeñecía en su seno materno para vestirlo de su
misma naturaleza y darlo como Salvador de las generaciones humanas. Ella, con ser la recién
nacida formó mares de gracias, de luz, de santidad, de sabiduría, donde poder contener a Aquél
que la había creado. Con la potencia de la Vida de la Suprema Voluntad que poseía, pudo hacer
todo y conseguir todo, y el mismo Dios no podía rehusarse a lo que pedía esta Celestial Criatura,
porque lo que pedía, era su mismo Querer que lo pedía, al cual nada podía ni debía negar. Por
lo tanto, quien es recién nacida en mi Voluntad en el tiempo, se forma estando en el exilio mares
de Gracia, y partiendo de la tierra lleva consigo todos los mares de bienes que posee el Querer
Divino, y por lo tanto lleva consigo al mismo Dios; es un portento llevar del exilio aquel Querer,
aquel Dios que reina en los Cielos, tú misma no puedes claramente comprender los grandes
bienes, los prodigios de quien es recién nacida en mi Voluntad en el tiempo, y por eso todo lo
que te digo, todo puedes hacer, mucho más que mi Voluntad lo hará como fundida con tu
pequeño ser. En cambio quien renace en mi Voluntad al partir de la tierra, es el Querer Divino
que hace encontrar sus mares inmensos para hacer renacer al alma en Él, no lleva consigo a
su Dios, sino que Dios se hace encontrar por ella. ¡Qué diferencia entre la una y la otra! Por
eso, gracia más grande no te podría dar que el hacerte la recién nacida de mi Voluntad, y si
quieres crecer, haz que crezca solamente mi Querer”.
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19-7
Marzo 19, 1926
La Santísima Voluntad lo eclipsa todo, aun a la misma Creación
y Redención, y siendo vida de todo dará frutos mayores.
(1) Escribo sólo por obedecer y para cumplir la Voluntad de Dios. Estaba pensando entre mí:
“Mi siempre amable Jesús me dice tantas veces que yo debo ser copia de mi Mamá Celestial,
por lo tanto abrazar todo, suplir por todos para poder conseguir el suspirado Fiat, así como la
Soberana Reina consiguió al suspirado Redentor, ¿pero cómo lo puedo hacer? Ella era santa,
concebida sin la mancha de origen; en cambio yo soy una de las más pequeñas y pobres
criaturas, concebida como todos los hijos de Adán, con el pecado original, llena de miserias y
debilidades, ¿cómo podré yo entonces seguir los vuelos de la Soberana Señora en el Querer
Divino para conseguir el tan suspirado Fiat sobre la tierra, que mi dulce Jesús quiere que reine?”
Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y
estrechándome fuerte en sus brazos me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Mamá fue concebida sin mancha original para poder conseguir el suspirado
Redentor, porque era justo y decoroso que quien debía ser mi Madre, ni siquiera el germen de
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