amor, entran en el orden divino y se puede decir que soy Yo mismo que ruego, que obro, que
amo, ¿y qué cosa podría negarme a Mí mismo? ¿En qué cosa no podría complacerme?”
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19-6
Marzo 14, 1926
Quien vive en el Querer Divino debe ser la voz de todas las cosas creadas.
(1) Continúo perdiéndome en el Santo Querer Divino, quisiera abrazar todo y a todos para
poder llevar todo a mi Dios como cosas mías, dadas a mí por Él, a fin de que tuviese para darle
por cada una de las cosas creadas una palabrita de amor, un gracias, un te bendigo, un te adoro.
Y mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y con su Fiat Omnipotente llamaba
a toda la Creación para ponerla en mi regazo, para hacerme don de ella y con una ternura toda
de amor me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo es tuyo, para quien debe vivir en mi Querer, todo lo que ha salido de mi
Voluntad, que Ella conserva y posee, por derecho debe ser todo suyo. Ahora, fue mi Fiat
Omnipotente que extendió el cielo, lo adornó de estrellas, mi Fiat llamó a vida la luz y creó el sol
y así de todas las otras cosas creadas, y mi Fiat permaneció dentro de la Creación como vida
triunfadora, dominadora y conservadora. Ahora, quien ha vencido a mi Voluntad ha vencido a
toda la Creación y también al mismo Dios, por lo tanto, por derecho de justicia debe poseer todo
lo que mi Voluntad posee, –mucho más que siendo la Creación muda hacia su Creador, y por
eso la hizo muda, para que a quien debía darla y vivir en mi Querer tuviese ella la palabra en
todas las cosas creadas–, para hacer que todas las cosas hechas por Mi fuesen hablantes, no
mudas. Así que tú serás la voz del cielo, que haciendo eco de un punto al otro hará oír tu
palabra, que resonando en toda la atmósfera celeste dirá: ‘Amo, glorifico, adoro a mi Creador’.
Serás la voz de cada estrella, del sol, del viento, del trueno, del mar, de las plantas, de los
montes, de todo, que repetirá continuamente: ‘Amo, bendigo, glorifico, adoro, agradezco a Aquél
que nos ha creado’. ¡Oh! cómo será bella la voz de mi recién nacida en mi Voluntad, de la
pequeña hija de mi Querer, todas las cosas, la Creación toda me la volverá hablante, será más
bello que si hubiera dado a la Creación el uso de la palabra. Te amo tanto que quiero oír tu voz
en el sol, amando, adorando, glorificando; la quiero escuchar en las esferas celestiales, en el
murmullo del mar, en el agitar de los peces, en el pájaro que canta y gorjea, en la oveja que
bala, en la tórtola que gime, dondequiera quiero oírte, no estaría contento si en todas las cosas
creadas, donde mi Voluntad tiene el primer puesto, no escuchase la voz de mi pequeña recién
nacida, que volviéndome toda la Creación hablante me da amor por amor, gloria, adoración por
cada una de las cosas creadas por Mí, por eso hija mía sé atenta, mucho te he dado y mucho
quiero, tu misión es grande, es la Vida de mi Voluntad que debe desarrollarse en ti, la cual
abraza todo y todo posee”.
(3) Después de esto estaba pensando entre mí: “¿Cómo puedo hacer todo lo que dice mi
Jesús, encontrarme en todas las cosas creadas, tener un acto por todo lo que hace el Supremo
Querer, como si Él debiese ser mi eco y yo el eco suyo, si apenas soy recién nacida en la Divina
Voluntad? Al menos debería crecer un poquito para poderme difundir mejor en todas las cosas
creadas como quiere mi amado Jesús.” Mientras esto pensaba ha salido de dentro de mi interior
y me ha dicho:
(4) “Hija mía, no te maravilles si te digo que eres la recién nacida de mi Voluntad, tú debes
saber que mi misma Mamá Inmaculada es la recién nacida de mi Voluntad, porque entre lo que
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