Voluntad, y como connatural toma parte en lo que Ella hace y contiene; mucho más que el alma
para vivir en mi Voluntad, primero es despojada de las vestiduras del viejo Adán culpable, y es
revestida por las vestiduras del Adán nuevo y santo, su vestidura es la luz de la misma Voluntad
Suprema, en la cual le vienen comunicados todos sus modos divinos, nobles y comunicativos a
todos. Esta luz le hace perder las facciones humanas y le restituye la fisonomía de su Creador.
¿Qué maravilla entonces en que tome parte en todo lo que posee el Divino Querer, siendo una
la Vida y una la Voluntad? Por eso sé atenta, te recomiendo que me seas fiel y tu Jesús
mantendrá la batuta de hacerte vivir siempre en mi Querer, estaré en guardia a fin de que jamás
puedas salir de Él”.
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19-3
Marzo 2, 1926
El silencio en lo que respecta a las verdades del Querer Divino forma
la tumba a estas verdades, mientras que la palabra forma su resurrección.
(1) Me sentía oprimida y con tal renuencia de abrir mi alma para manifestar lo que el bendito
Jesús me dice, habría querido callar para siempre, a fin de que nada más se supiera, y me
lamentaba con mi dulce Jesús diciéndole: “¡Oh! si Tú me dijeras que no diga más nada a
ninguno acerca de lo que pasa entre Tú y yo, de qué peso enorme me librarías, cómo estaría
contenta. ¿No ves mi gran repugnancia, el esfuerzo que necesito hacer?” Pero mientras esto
decía, mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿quisieras tú sepultar la luz, la gracia, la verdad y así preparar la tumba a tu
Jesús? El silencio acerca de todo lo que es verdad forma la sepultura de la verdad, mientras
que la palabra forma la resurrección de la verdad, hace resurgir la luz, la gracia, el bien, mucho
más porque la palabra sobre la verdad parte del Fiat Supremo. La palabra tuvo su campo divino
cuando en la Creación, con la palabra Fiat, hice salir fuera toda la Creación, podía haberla
creado aún callando, pero quise servirme de la palabra Fiat para hacer que también la palabra
tuviese el origen divino, que conteniendo la potencia creadora, quien se sirva de ella para
manifestar lo que a Mí pertenece, tuviese la potencia de comunicar aquellas verdades a quien
tiene la fortuna de escucharlas. Para ti hay una razón más fuerte, porque siendo todo lo que Yo
te digo, la mayor parte cosas que corresponden a mi Suprema Voluntad, no es solamente la
palabra de origen, sino es propiamente aquel mismo Fiat, que saliendo de nuevo en campo
como en la Creación quiere hacer conocer los inmensos bienes que contiene mi Querer, y
comunica tal potencia sobre todo lo que te manifiesto acerca de Él, que es suficiente para poder
formar la nueva Creación de mi Voluntad en las almas. ¿Esto es lo bien que me quieres, que
con tu callar quieres formar la tumba a mi Voluntad?”
(3) Yo he quedado espantada y más afligida que antes, y rogaba a Jesús que me diera la
gracia de cumplir su Santísima Voluntad, y mi amado Jesús, como si me quisiera consolar ha
salido de dentro de mi interior y estrechándome fuerte a su santísimo corazón me infundía nueva
fuerza. Mientras estaba en esto se ha abierto el Cielo y oía que todos en coro decían: “Gloria
Patri et Filii et Spiritui Sancto”. Y no sé cómo, a mí me ha tocado responder: “Sicut erat in
principio et nunc et semper et in saecula saeculorum, amen”. ¿Pero quién puede decir lo que
sucedía? En la palabra “Patri” se veía la Potencia creadora que corría por doquier, conservaba
todo, daba vida a todo, el solo hálito de ella bastaba para mantener íntegro, bello y siempre
nuevo todo lo que había creado. En la palabra “Filii” se veían todas las obras del Verbo,
renovadas, ordenadas y todo en acto de llenar Cielo y tierra para darse a bien de las criaturas.