el campo para hacerme renacer siempre. Así son las obras divinas, hechas una vez queda el
acto continuado sin terminar jamás. Así será de mi pequeña recién nacida en mi Querer, nacida
una vez, permanecerá el acto del nacimiento continuo, por eso estoy tan atento a que no entre
en ti tu querer, te circundo de tanta gracia para hacer que tú nazcas siempre en mi Querer y mi
Querer renazca en ti”.
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19-2
Febrero 28, 1926
Cada vez que el alma se ocupa de sí misma, pierde un acto en
la Voluntad Divina. Qué significa perder este acto.
(1) Continuaba en mis acostumbrados temores, y mi siempre amable Jesús haciéndose ver,
todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, no pierdas el tiempo, porque cada vez que te ocupas de ti es un acto que pierdes
en mi Voluntad, y si supieras qué significa perder un solo acto en mi Voluntad: Tú pierdes un
acto divino, aquel acto que abraza todo y a todos y que contiene todos los bienes que hay en el
Cielo y en la tierra, mucho más que mi Voluntad es un acto continuado que no se detiene jamás
en su curso, ni puede esperarte a ti cuando por tus temores te detienes, es a ti a quien conviene
seguirla en su curso continuado, no a Ella esperarte a ti a cuando tú te pongas en camino para
seguirla. Y no sólo tú pierdes el tiempo, sino que Yo, debiendo apaciguarte y quitarte de tus
temores para ponerte en camino en mi Voluntad, me obligas a Mí a ocuparme de cosas que no
pertenecen al Supremo Querer, tu mismo ángel custodio que te está cerca queda en ayunas,
porque cada acto que haces en Ella y conforme sigues su curso, es una bienaventuranza
accidental de más que él goza estando cerca de ti, es un paraíso duplicado de alegría que tú le
ofreces, de modo que se siente feliz de su suerte por tenerte bajo su custodia, y como las
alegrías del Cielo son comunes, tu ángel ofrece la bienaventuranza accidental que ha recibido
de ti, su paraíso duplicado, a toda la corte celestial, como fruto del Querer Divino de su protegida,
todos hacen fiesta y magnifican y alaban la potencia, la santidad, la inmensidad de mi Voluntad.
Por eso sé atenta, en mi Querer no se puede perder el tiempo, hay mucho qué hacer, conviene
que tú sigas el acto de un Dios no interrumpido jamás”.
(3) Dicho esto ha desaparecido y yo he quedado pensativa al ver el mal que yo hacía, y decía
entre mí: “¿Cómo puede ser posible que con ponerme en el Querer Divino, olvidando todo lo
demás como si ninguna otra cosa existiera para mí sino sólo la eterna Voluntad, yo tome parte
en todo lo que contiene este amable Querer?” Y Jesús regresando ha agregado:
(4) “Hija mía, quien ha nacido en mi Querer, es justo que sepa los secretos que Él contiene,
además la cosa en sí misma es facilísima y como connatural: Supón que pases a habitar en
una casa, o por poco tiempo o para siempre, en la cual hay una bella música, un aire perfumado
por el cual se siente infundir una nueva vida; tú, ciertamente no has puesto aquella música ni
aquel aire balsámico, pero como tú te encuentras en aquella habitación, no tuya, tú vienes a
gozar tanto de la música como del aire perfumado que regenera las fuerzas a vida nueva; agrega
que aquella habitación contiene pinturas encantadoras, cosas bellas que embelesan, jardines
jamás vistos por ti, con tanta variedad de plantas y flores que resulta imposible numerarlos todos;
también hay comidas exquisitas que jamás has gustado, ¡oh, cómo te recreas, te deleitas y
gozas al mirar tantas bellezas, al probar alimentos tan exquisitos! Pero de todo esto nada está
hecho o puesto por ti, no obstante tomas parte en todo sólo porque te encuentras en aquella
habitación. Ahora, si esto sucede en el orden natural, mucho más fácil puede suceder en el
orden sobrenatural de mi Voluntad, el alma con el entrar en Ella forma un solo acto con la Divina
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