hay entre la voluntad humana y la Divina, para poder formar en ti la raíz del árbol sin humores
malos, haciendo correr en él sólo el humor vital de mi Voluntad, a fin de que el árbol no quede
perjudicado en la vegetación, en el desarrollo y en la preciosidad de sus frutos. Ahora, si tú
quisieras hacer un acto de tu voluntad no conectada con la mía, vendrías a formar la polilla a la
misión que te he confiado, y como un segundo Adán me arruinarías la raíz del árbol de mi
Voluntad que quiero formar en ti, y perjudicarías a todos aquellos que querrán injertarse a este
árbol, porque no encontrarían toda la plenitud de mi Voluntad en quien de Ella ha tenido el
principio. Por eso soy Yo que pongo este temor en tu alma a fin de que mi Voluntad sea siempre
dominante en ti, y todas las manifestaciones que te he hecho estén siempre en vegetación para
formar raíces, tronco, ramas, flores y frutos divinos sin la sombra de tu voluntad humana. Así
regresarás a tu origen en el seno de tu Creador toda bella, crecida y formada con la plenitud de
la Voluntad Suprema, y la Divinidad, satisfecha en ti de la obra de la creación del hombre, hará
salir de ti y de la misión a ti confiada su pueblo elegido del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo
así en la tierra, por eso sé atenta hija mía, y no quieras arruinar la obra de mi Voluntad en ti; la
amo tanto y me cuesta tanto, que usaré todo mi celo infinito y estaré Yo mismo a guardia de mi
Voluntad, a fin de que la tuya jamás tenga vida”.
(3) Yo he quedado sorprendida y comprendía con claridad qué significa un acto de voluntad
humana en comparación de un acto de Voluntad Divina, y cómo el alma con el hacer la suya
pierde la fisonomía de su Creador, y despojándose de la belleza con la cual fue creada se viste
de míseros harapos, se arrastra con dificultad en el bien, adquiere la semejanza diabólica, se
nutre con alimentos puercos. Jesús mío, danos la gracia a todos de jamás hacer la propia
voluntad, lo cual es llamar a vida todas las pasiones. Entonces, casi temblando trataba de
abismarme más adentro en la Suprema Voluntad, y llamaba a mi Mamá Celestial en mi ayuda,
a fin de que junto conmigo pudiéramos, a nombre de todos adorar a la Voluntad Suprema por
todas las voluntades humanas opuestas a Ella. Ahora, mientras esto hacía, el Cielo se ha
abierto y mi Jesús ha salido de dentro de mi interior todo en fiesta y me ha dicho:
(4) “Hija de mi Querer, tú debes saber que cuando reina íntegra mi Voluntad en el alma, todo
lo que el alma hace es el desarrollo de la Vida de mi Eterna Voluntad en ella, así que no has
sido tú quien ha llamado a mi Divina Mamá, sino mi misma Voluntad que la ha llamado, y
sintiéndose llamar por una Voluntad Divina, la cual ha sido siempre íntegra y triunfante en Ella,
ha advertido súbito que una de la familia celestial la llamaba en la tierra, y ha dicho a todo el
Cielo: ‘Vayamos, vayamos, es una de nuestra familia que nos llama a cumplir los deberes de la
familia a la cual pertenecemos’. Y helos aquí, míralos a todos en torno a Nosotros, la Virgen,
los santos, los ángeles, para hacer tu acto de adoración que quieres hacer, y la Divinidad para
recibirlo. Mi Voluntad tiene tal potencia que encierra todo y hace hacer a todos la misma cosa,
como si fuera un solo acto. Por eso la gran diferencia que hay entre quien hace reinar a mi
Voluntad en ella y entre quien vive del propio yo. En la primera está una Voluntad Divina que
reza, que obra, que piensa, que mira, que sufre; a cada movimiento suyo mueve Cielo y tierra y
une todo junto, de manera que todos sienten la potencia de la Divina Voluntad obrante en la
criatura, descubren en ella la nobleza, la semejanza, la filiación de su Creador, y como hija de
la familia celestial todos la protegen, la asisten, la defienden y la suspiran junto con ellos en la
patria celestial. Todo lo contrario para quien vive de la propia voluntad, ella es la llave del
infierno, de las miserias, de la inconstancia; donde ella abre, no sabe abrir otra cosa más que
donde está el mal, y si acaso hace algún bien, es aparente, porque dentro está la polilla del
propio querer que roe todo. Por eso, aunque te cueste la vida, no salgas jamás, jamás de mi
Voluntad”.
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