sólo de la voluntad del rey, todos sojuzgados a él, como tantos partos de sus entrañas. ¿No te
parece hija mía, que es precisamente esto lo que estoy haciendo por ti? Ese continuo llamarte
en mi Voluntad, a fin de que no la tuya viva en ti sino la mía; aquel querer de ti, que sobre todas
las cosas creadas y desde el primero hasta el último hombre que vendrá, encuentre la nota de
tu te amo, de tu adoración a tu Creador, de tu reparación por cada ofensa, ¿no dice claramente
que quiero todo para darte todo, y que elevándote sobre todo quiero que regrese en ti mi
Voluntad íntegra, bella, triunfante, como salió de Nosotros en el principio de la Creación? Mi
Voluntad fue el acto primero de la criatura, la criatura tuvo su acto primero en mi Voluntad, y por
eso quiere hacer su curso de vida en ella, y si bien fue sofocada al principio de su nacer en la
criatura, pero no quedó extinta, y por eso espera su campo de vida en ella; ¿no quieres tú ser
su primer campito? Por eso sé atenta, cuando quieras hacer alguna cosa no la hagas jamás
por ti misma, sino ruégame que la haga mi Voluntad en ti, porque la misma cosa, si la haces tú
suena mal, da de humano, en cambio si la hace mi Voluntad suena bien, armoniza con el Cielo,
es sostenida por una gracia y potencia divinas, es el Creador que obra en la criatura, su perfume
es divino, y elevándose abraza a todos con un solo abrazo, de modo que todos sienten el bien
del obrar del Creador en la criatura”.
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18-24
Febrero 11, 1926
La voluntad humana es la polilla que roe todos los bienes y la llave
que abre todos los males. Cada acto de voluntad humana no unida
con la de Dios, forma un abismo de distancia entre el
Creador y la criatura.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Por qué tanto temor en mí, tanto de sentirme faltar la vida,
si jamás sea, no hiciera en todo y por todo la Santísima Voluntad de Dios? El solo pensamiento
me destruye, ¿qué será si llegara a sustraerme aun por un solo instante de la Voluntad Suprema
y adorable de mi Creador?” Mientras esto pensaba, mi amable Jesús ha salido de dentro de mi
interior, y tomando mis manos entre las suyas las ha besado con un amor indecible, después se
las ha estrechado a su pecho, fuerte fuerte, y todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es bella mi Voluntad obrante en tus manos, tus movimientos son heridas
para Mí, pero heridas divinas, porque salen del fondo de mi Voluntad dominante, obrante y
triunfante en ti, así que me siento herido como por otro Yo mismo. Con justa razón temes si por
un solo instante salieras de la Voluntad Suprema, ¡oh! cómo descenderías en lo bajo, te
reducirías casi casi del estado de Adán inocente al estado de Adán culpable, y como Adán había
sido creado como cabeza de todas las generaciones, su voluntad sustraída de su Creador formó
la polilla en la raíz del árbol de todas las generaciones, por eso todos sienten las ruinas que
formó la polilla de la voluntad humana desde el principio de la creación del hombre. Cada acto
de voluntad humana no conectada con la de Dios forma un abismo de distancia entre el Creador
y la criatura, por tanto, distancia de santidad, de belleza, de nobleza, de luz, de ciencia, etc.
Entonces Adán no hizo otra cosa con sustraerse de la Divina Voluntad, que ponerse a distancia
de su Creador, esta distancia lo debilitó, lo empobreció, lo desequilibró todo y llevó el
desequilibrio a todas las generaciones, porque cuando el mal está en la raíz, todo el árbol está
obligado a sentir los efectos malignos, los humores nocivos que hay en la raíz. Entonces hija
mía, habiéndote llamado a ti como primera y cabeza de la misión de mi Voluntad, esta mi
Voluntad debe poner en ti el equilibrio entre tú y el Creador, y por lo tanto quitar la distancia que