enseñanzas celestiales y hacerlas crecer a su semejanza, dándoles toda la Creación donde
entretenerse, y como mi Voluntad es centro de cada cosa creada, a cualquier parte que las
criaturas fueran, Ella como centro de cada cosa les estaría más que madre afectuosa siempre
cerca, para no hacerles faltar jamás sus cuidados maternos y para no dejarlas descender de su
nobleza y semejanza. Pero, ¡ay de Mí! Estas hijas, estas voluntades humanas paridas por esta
Madre Celestial de mi Voluntad, despreciando y no apreciando todos los cuidados maternos, su
amor, sus ternuras y premuras, a pesar de que Ella esta junto a ellas, las voluntades humanas
están lejanas de esta Madre, muchas ni siquiera la conocen, otras la desprecian y hacen de Ella
mofa. Pobre Madre que es Voluntad, en medio de tantas hijas paridas por Ella queda aislada,
abandonada, y mientas todas toman de lo suyo para vivir, se sirven de todo para crecer a su
desemejanza y para ofenderla; ¿se puede dar dolor más grande para una madre que el
abandono de sus propios hijos, no ser conocida por el parto de sus propias entrañas, y
cambiándose en enemigas ofendan a Aquélla que las ha dado a luz? Por eso el dolor del
aislamiento de mi Voluntad es grande e inconcebible. Por eso tu aislamiento sea la compañía
de esta Madre aislada, que llora y busca a sus hijas, que por cuanto llora, grita y llama a sus
hijas con las voces más tiernas, con las lágrimas más amargas, con los suspiros más ardientes
y con las voces más fuertes de castigos, estas hijas ingratas se están lejanas del seno de Aquélla
que las ha generado. Hija mía, ¿no quieres tomar parte, como verdadera hija fiel de mi Voluntad,
en su dolor y en su aislamiento?”
(3) Después me he puesto a hacer la adoración a mi Crucificado Jesús, y delante a mi mente
pasaba una larga fila de soldados, todos armados, que no terminaba jamás. Yo habría querido
pensar en mi Crucificado Jesús y ya no ver soldados, pero a pesar mío me veía obligada a ver
estos soldados armados. Entonces pedía a mi dulce Jesús que alejara de mí esta vista a fin de
que pudiera quedar libre con Él, y Jesús todo afligido me ha dicho:
(4) “Hija mía, cuanto más el mundo aparentemente parece en paz, alaba la paz, tanto más
bajo aquella paz efímera y enmascarada esconden guerras, revoluciones y escenas trágicas
para la pobre humanidad, y cuanto más parece que favorecen mi Iglesia y la alaban, canten
victorias y triunfos y prácticas de unión entre estado e Iglesia, tanto más cercana está la
contienda que preparan contra Ella. Así fue de Mí, hasta en tanto que no me aclamaron Rey y
me recibieron en triunfo, Yo pude vivir en medio de los pueblos, pero después de mi entrada
triunfal en Jerusalén no me dejaron vivir más, y después de pocos días me gritaron ‘crucifícalo’
y armándose todos contra Mí me hicieron morir. Cuando las cosas no parten de un fondo de
verdad, no tienen fuerza de reinar largamente, porque faltando la verdad falta el amor y falta la
vida que las sostiene, y por eso es fácil que salga fuera lo que escondían y cambian la paz en
guerra, los favores en venganzas. ¡Oh, cuántas cosas imprevistas están preparando!”
(5) Jesús ha desaparecido, y yo he quedado toda afligida y pensaba entre mí: “Mi amado
Jesús me ha dicho tantas veces que yo soy la pequeña recién nacida de la Divina Voluntad, por
eso recién nacida apenas, sin haber formado mi pequeña vida en este Querer Supremo. Jesús,
ahora que tenía más necesidad de formar mi crecimiento me deja sola, entonces yo seré como
un parto abortado de la Divina Voluntad, sin tener existencia. ¿No ves amor mío en qué estado
lamentable me encuentro, y cómo tus mismos designios sobre mí se resuelven en la nada? ¡Ah!
si no quieres tener piedad de mí, ten piedad de Ti mismo, de tus designios y de tus trabajos que
has hecho a mi pobre alma”. Pero mientras mi pobre mente quería adentrarse en el estado
doloroso en el cual me encuentro, mi amado Bien ha salido de dentro de mi interior, y mirándome
toda de la cabeza a los pies me ha dicho:
(6) “Hija mía, en mi Voluntad no hay muertos ni abortos, y quien vive en Ella contiene por vida
la Vida de mi Voluntad, y aunque se sienta morir, o aun muerta, se encuentra en mi Voluntad, la
cual conteniendo la vida la hace resurgir a cada instante a nueva luz, a nueva belleza, gracia y
felicidad, deleitándose en conservarla siempre pequeña en sí, para tenerla grande con Ella;
pequeña pero fuerte, pequeña pero bella, recién nacida apenas, a fin de que nada de humano