hechos por Mí, aquellos que se hacen y que se harán por todos los buenos y santos hasta el
último de los días, y a todos les pondrás tu sello de correspondencia de amor, de bendición, de
adoración, con la Santidad y Potencia de mi Voluntad, nada te debe escapar. Mi Voluntad
abraza todo, también tú debes abrazar todo y a todos, y poner en ellos en el primer puesto de
honor, sobre todos los actos de las criaturas sólo mi Voluntad. Ella será tu sello, con el cual
sellarás la imagen de mi Voluntad sobre todos los actos de las criaturas. Por eso tu campo es
vasto; te quiero ver correr en mi Voluntad sobre todas las gracias y prodigios que hice en el
antiguo testamento, para darme tu correspondencia de amor y de agradecimiento; en los actos
de los patriarcas y profetas para suplir su amor; no hay acto en el que no te quiera encontrar, no
me sentiría satisfecho ni contento si no te encontrase en todos los actos de las criaturas que se
han hecho y se harán, ni tú podrías decir que has completado todo en mi Voluntad, te faltaría
alguna cosa del verdadero vivir en mi Querer. Por eso sé atenta si quieres que la plenitud de la
luz sea suficiente para poder iluminar con el Sol de mi Voluntad a todas las gentes. Quien quiera
dar luz a todos, debe abrazar a todos como en un solo abrazo, con el hacerse vida y suplemento
de todo y de todos. ¿No es tal vez mi Voluntad vida de todo? ¿Y cómo esta vida viene
correspondida con tantas amarguras? ¿No se necesita entonces quién corra en todos para
endulzar estas amarguras con el sustituirse como acto de vida con mi misma Voluntad por cada
acto de la ingrata criatura?”
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18-14
Noviembre 19, 1925
El Divino Querer quiere la compañía de la criatura para poder
enriquecerla, instruirla y darle la posesión del bien que le hace conocer.
(1) Me sentía como inmersa en el mar inmenso de la Suprema Voluntad, y habría querido,
como me dice mi amable Jesús, que nada se me escapara de todos los actos que ha hecho,
hace y hará, que para Jesús son un acto solo, y que yo siempre estuviera junto con esta Divina
Voluntad para darle mi pequeña correspondencia de amor y de agradecimiento; habría querido
al menos hacer una larga lista de todos los actos de esta Voluntad Suprema para admirar, alabar
lo que Ella sabe hacer, y estar siempre junto con Ella, jamás dejarla sola. Pero, ¡ay de mí! Mi
pequeñez es tanta, que me pierdo y no sé dónde tomarla para seguirla, porque dondequiera la
encuentro y siempre en acto de obrar cosas sorprendentes, sea en las cosas grandes como en
las más pequeñas. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús saliendo de mi interior me ha
dicho:
(2) “Hija de mi Santo Querer, quien es hija debe conocer lo que hace el padre, debe saber lo
que posee y debe poder decir al padre: ‘Lo que es tuyo es mío’. Y si esto no fuera, significa
que no hay sumo acuerdo entre padre e hija, o que tal vez no es hija legítima de este padre. Así
es, quien es verdadera hija de mi Voluntad debe conocer lo que hace y los inmensos bienes que
posee; es propiamente esto el vivir en mi Querer, hacer compañía a todos los actos que hace
mi Voluntad. Ella no quiere vivir aislada en medio de la Creación, sino quiere la compañía de la
criatura, por causa de la cual, porque la ama tanto, mantiene el orden de toda la Creación y se
hace vida de cada cosa; y cuando encuentra al alma que le hace compañía en esta vida que
mantiene en todo el universo, mi Voluntad jubilosa hace fiesta y se siente feliz, encuentra a
aquélla que ama y por la cual es correspondida en amor, encuentra a quién puede hacerse
conocer, lo que posee, y en su felicidad narra al alma los arcanos de su Querer, su valor y sus
efectos sorprendentes; pero esto es nada, conforme narra sus conocimientos, lo que hace y lo
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