cuántos gemidos, cuántas lágrimas nuestras secretas, este Sacramento contiene la virtud de
poner a salvo a cualquier costo al pecador agonizante, es la confirmación de la santidad a los
buenos y a los santos, es el último vínculo que pone, con su unción, entre la criatura y Dios, es
el sello del Cielo que imprime en el alma redimida, es la infusión de los méritos del Redentor
para enriquecerla, purificarla y embellecerla, es la última pincelada que da el Espíritu Santo para
disponerla a partir de la tierra para hacerla comparecer ante su Creador. En suma, con la
extrema unción es el último desahogo de nuestro amor y la última vestidura del alma, es el
ordenamiento de todas las obras buenas, por esto obra en modo sorprendente en los vivos a la
gracia; con la extrema unción el alma es cubierta como por un rocío celestial que le apaga como
de un solo soplo las pasiones, el apego a la tierra y a todo lo que no pertenece al Cielo. Pero,
ay de Mí, cuántos gemidos, cuántas lágrimas amargas, cuántas indisposiciones, cuántos
descuidos, cuántas almas perdidas, qué pocas santidades encuentra para confirmar, qué
escasas obras buenas para reordenar y confirmar. ¡Oh! si nuestros gemidos, nuestro llanto en
el lecho del agonizante en el acto de administrar el Sacramento de la extrema unción pudieran
ser escuchados por todos, todos llorarían de dolor; ¿no quieres darnos tu correspondencia de
amor por cada vez que es administrado este Sacramento, que es el último desahogo de nuestro
amor hacia la criatura? Nuestra Voluntad te espera en todas partes para tener tu
correspondencia de amor y la compañía a nuestros gemidos y suspiros”.
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18-12
Noviembre 9, 1925
Fundirse en el Querer Divino es el acto más
grande y el que más honra a nuestro Creador.
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en el Santo Querer Divino, para luego hacer mi
adoración a mi crucificado bien, y como más de un vez mientras estaba haciendo mis actos en
el Querer Supremo me había sorprendido el sueño, lo que antes jamás me sucedía, por eso no
habiendo cumplido lo uno ni hecho la adoración, dije entre mí: “Primero hago la adoración al
crucifijo, y si no me sorprende el sueño me fundiré en el Querer Divino para hacer mis
acostumbrados actos”. Pero mientras esto pensaba mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi
interior, y poniendo su rostro junto al mío me ha dicho:
(2) “Hija mía, quiero que primero te fundas en mi Querer, que vengas delante a la Majestad
Suprema para reordenar todas las voluntades humanas en la Voluntad de su Creador, para
reparar con mi misma Voluntad todos los actos de las voluntades de las criaturas opuestos a la
mía. Voluntad ha salido de Nosotros para divinizar a la criatura, y voluntad queremos, y cuando
esta Voluntad es rechazada por ellas para hacer la propia, es la ofensa más directa al Creador,
es el desconocer todos los bienes de la Creación y alejarse de su semejanza. ¿Y te parece
poco que tú, fundiéndote en mi Voluntad tomes como en tu regazo toda esta Voluntad mía, que
si bien es una, a cada criatura lleva su acto divinizador y tú, reuniéndolos todos juntos estos
actos de mi Voluntad me los traes ante la Majestad Suprema para corresponderlos con la tuya
junto a la Mía, con tu amor rehaciendo todos los actos opuestos de las criaturas, y tomada esta
mi misma Voluntad, que sorprenda de nuevo a las criaturas con actos mas repetidos, a fin de
que la conozcan, la reciban en ellas como acto primero, la amen y cumplan en todo esta Santa
Voluntad? La adoración a mis llagas más de uno me la hace, pero devolver los derechos a mi
Voluntad como acto primero que hice hacia el hombre, no me lo hace ninguno, por eso te toca
a ti, que tienes una misión especial en mi Voluntad, el hacerlo. Y si mientras esto haces te
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