dolerse junto con el suyo, y pronto darle el perdón; ¿pero cuántos me ofenden y no se duelen?
Y mi dolor y perdón están suspendidos en mi Voluntad y como aislados. Gracias hija mía,
gracias por venir en mi Voluntad a hacer compañía a mi dolor y a mi perdón. Continúa girando
en mi Voluntad y haciendo tuyo mi mismo dolor, grita por cada ofensa: ‘dolor, perdón’, a fin de
que no sea Yo solo a dolerme y a impetrar el perdón, sino que tenga la compañía de la pequeña
hija de mi Querer que se duele junto Conmigo”.
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18-9
Octubre 24, 1925
La Divina Voluntad es un acto solo, inmenso y eterno que contiene
todo junto: Creación, Redención, Santificación. Quien vive en la
Divina Voluntad posee este acto solo y toma parte en todas sus
obras, formando un acto solo con su Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, sentía a mi dulce Jesús moverse en mi interior, en
acto de extenderse en mí, como si me pusiera en agonía; yo oía su estertor de agonizante y me
sentía también yo agonizar junto con Él. Después de haber sufrido un poco junto con Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, el pensar en mi Pasión, el compadecerme en mis penas me es muy grato, siento
que no estoy solo en mis penas, sino que tengo junto Conmigo la compañía de la criatura, por
causa de la cual Yo sufro y a la que amo tanto, y teniéndola junto Conmigo el sufrir se me hace
más dulce. ¡Cómo es duro el aislamiento en el sufrir! Cuando me veo solo no tengo a quién
confiar mis penas, ni a quién dar el fruto que mis penas contienen, y por eso quedo como
ahogado de penas y de amor, y por eso mi amor no pudiendo más, vengo a ti para sufrir en ti y
tú sufres junto Conmigo las penas de mi Pasión en acto, para repetir lo que Yo hice y sufrí en
mi Humanidad. El repetir mi Pasión en acto en la criatura difiere de quien sólo piensa y
compadece mis penas; lo primero es un acto de mi Vida que se pone en lugar mío para repetir
mis penas, y Yo siento darme de nuevo los efectos, el valor de un Vida Divina; en cambio el
pensar en mis penas y el compadecerme, es sólo la compañía que siento de la criatura. ¿Pero
sabes tú en quién puedo repetir mis penas en acto de mi Pasión? En quien está como centro
de vida mi Voluntad. Sólo mi Voluntad es un acto solo, que no tiene sucesión de actos; este
acto único está como fijado en un punto que jamás se cambia, este punto es la eternidad, y
mientras es un acto solo, es acto primero, acto interminable, sin embargo su circunferencia es
tan inmensa que nada le puede escapar, abraza todo y a todos con un solo abrazo, partiendo
todo de aquel acto primero como un solo acto; así que la Creación, la Redención y Santificación
es un acto único para la Divinidad, y solamente porque es un acto solo tiene la potencia de hacer
suyos todos los actos como si fueran uno solo. Ahora, quien vive en mi Voluntad posee este
acto único, y no es maravilla el que tome parte en las penas de mi Pasión como en acto; en este
acto único encuentra como en acto a su Creador que crea la Creación, y ella, formando un acto
solo con su Dios, crea junto con Él, corriendo como un solo acto en todas las cosas creadas, y
forma la gloria de la Creación a su Creador; su amor brilla sobre todas las cosas creadas, goza
y toma placer de ellas, las ama como cosas suyas y de su Dios. En aquel acto solo ella tiene
una nota que hace eco a todo el obrar divino, y dice en su énfasis de amor: ‘Lo que es tuyo es
mío, y lo que es mío es tuyo; sean dados gloria, honor y amor a mi Creador’. En este acto solo
encuentra en acto la Redención, la hace toda suya, sufre mis penas como si fueran suyas, corre
en todo lo que Yo hice, en mis oraciones, en mis obras, en mis palabras, en todo tiene una nota
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