humor infectado de la vanagloria del propio yo, repentinas punciones para hacer salir la sangre
mala de los pequeños apegos que se va formando en el propio corazón hacia las personas a
las cuales se acerca al hacer el bien, de otra manera esos humores crecerían tanto que
infectarían todo lo que hacen, de manera que quedarían paralizadas en el bien por toda la vida.
Las punciones aprovechan siempre, son las centinelas del corazón, que mantienen pura la
sangre, esto es, recta la intención del alma en el obrar el bien. Por esto, si todos obraran el bien
para cumplir solamente mi Voluntad, las punciones no serían necesarias, porque Ella es
salvaguarda de todos los humores malos, así que las punciones son también penas de quien no
toma el alimento suficiente de mi Voluntad”.
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18-8
Octubre 21, 1925
Efectos de un acto hecho en la Divina Voluntad. El dolor de Jesús
está suspendido en la Divina Voluntad esperando al pecador.
(1) Esta mañana mi dulce Jesús al venir me ha dicho: “Hija mía, te traigo el beso de todo el
Cielo”. Y mientras esto decía me ha besado y ha añadido:
(2) “Todo el Cielo está en mi Voluntad, y todo lo que Yo hago, estando ellos en este Supremo
Querer, sienten el eco de mis actos y repiten como respondiendo a mi eco lo que hago Yo”.
(3) Dicho esto ha desaparecido, pero después de algunas horas ha regresado diciéndome:
(4) “Hija mía, devuélveme el beso que te he dado, porque todo el Cielo, mi Mamá, nuestro
Padre Celestial y el Divino Espíritu están esperando la correspondencia de tu beso, porque
habiendo salido un acto de Ellos en mi Voluntad hacia la criatura que vive en el exilio, anhelan
que les sea restituida la correspondencia en mi misma Voluntad”.
(5) Entonces, acercando su boca a la mía, casi temblando le di mi beso, el cual ha producido
un sonido armonioso nunca escuchado, que se elevaba a lo alto y se difundía en todo y a todos.
Y Jesús, con un amor indecible ha añadido:
(6) “¡Cómo son bellos los actos en mi Voluntad! ¡Ah! tú no sabes la potencia, la grandeza, la
maravilla de un acto en mi Voluntad, este acto mueve todo, Cielo y tierra como si fuera un acto
solo, y todo lo creado, ángeles, santos, dan y reciben la correspondencia de ese acto. Por esto
un acto hecho en mi Voluntad no puede estar sin correspondencia, de otra manera todos
sentirían dolor de un acto divino que ha movido a todos, en el que todos han puesto de lo suyo,
y sin embargo no correspondido. El obrar del alma en mi Voluntad es como el sonido argentino
de una vibrante y sonora campana que suena tan fuerte, que llama la atención de todos, y suena
y resuena tan dulce, que todos conocen en ese sonido, el obrar del alma en mi Voluntad,
recibiendo todos la gloria, el honor de un acto divino”.
(7) Y habiendo dicho esto desapareció. Más tarde, continuando el fundirme en la Voluntad
Divina, doliéndome por cada ofensa que ha sido hecha a mi Jesús, desde el primero hasta el
último hombre que vendrá sobre la tierra, y mientras me dolía pedía perdón, pero mientras esto
hacía decía entre mí:
(8) “Jesús mío, amor mío, no me basta con dolerme y pedirte perdón, sino que quisiera
aniquilar cualquier pecado, para hacer que jamás, jamás seas ofendido”. Y Jesús moviéndose
en mi interior me ha dicho:
(9) “Hija mía, Yo tuve un dolor especial por cada pecado, y sobre mi dolor estaba suspendido
el perdón al pecador. Ahora, este mi dolor está suspendido en mi Voluntad esperando al
pecador cuando me ofende, a fin de que doliéndose de haberme ofendido descienda mi dolor a
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