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Octubre 17, 1925
La Sabiduría Eterna ha establecido que el alimento
del alma del hombre sea la Voluntad de Dios.
(1) Después de dos días de amarguísimas privaciones de mi sumo bien Jesús, lo sentí
moverse en mi interior, me parecía ver que en mi interior estaba sentado con su cabeza apoyada
en uno de mis hombros y con su boca dirigida hacia la mía en acto de suministrarme las
palabras. Yo me lo estreché y me puse a escucharlo, abandonándome toda en Él. Entonces
parecía que me decía:
(2) “Hija mía, mi Voluntad es más que alimento; el alimento da la fuerza al cuerpo, lo calienta,
aumenta la sangre, reaviva la inteligencia si está debilitada, da la fuerza a todos los miembros y
empuja a la criatura a nuevas obras y sacrificios; en cambio una que está en ayunas, no dando
el alimento necesario a su cuerpo es débil, fría, pobre de sangre, la inteligencia debilitada,
agotada en todos sus miembros, lo que la lleva a la tristeza y la empuja a no hacer nada, sin
ganas de sacrificarse en nada. Pobrecita, se siente faltar la vida en toda su persona, tan es
verdad, que cuando una enfermedad es mortal para una criatura, abandona el alimento, y
abandonando el alimento se dispone a la muerte. Entonces, habiendo establecido la Eterna
Sabiduría que también el alma tuviera su alimento, le fue asignado como alimento exquisito la
Voluntad Suprema, así que quien toma ese alimento es fuerte en el obrar el bien, está como
impregnado en el amor hacia Dios, este alimento le aumenta la sangre divina para formar el
crecimiento de la Vida de Dios en ella, como sol se refleja en su inteligencia para hacerla conocer
a su Creador y formarse a su semejanza, le pone la fuerza en toda el alma para poner en vigor
todas las virtudes y la empuja a nuevos trabajos y a sacrificios inauditos. El alimento de mi
Voluntad se da a cada instante, a cada respiro, de noche, de día, en cada cosa y cuantas veces
se quiera, no hay que temer como con el alimento corporal, que si se toma en exceso hace daño
y produce enfermedades, no, no, por cuanto más se toma más fortifica y tanto más eleva al alma
a la semejanza con su Creador, se puede estar siempre con la boca abierta en acto de tomar
este alimento celestial; todo al contrario para quien no toma este alimento de mi Voluntad: Para
quien no lo toma de ninguna manera, se puede decir que se dispone a morir eternamente; para
quien se alimenta de él rara vez, es débil e inconstante en el bien, es frío en el amor, es pobre
de sangre divina, de manera que crece como anémica en él la Vida Divina; la luz en su
inteligencia es tan escasa, que poco o nada conoce de su Creador, y no conociéndolo su
semejanza está tan lejana de él por cuanto está lejano el alimento de su Voluntad; está sin brío
en el obrar el bien, porque no tiene alimento suficiente, y ahora se le escapa la paciencia, ahora
la caridad, ahora el desapego de todo, así que las pobres virtudes viven como estranguladas sin
el alimento suficiente de mi Voluntad. ¡Ah! si se pudiese ver un alma privada de este alimento
celestial, sería de llorar, tantas son las miserias y las suciedades con las que está cubierta, sin
embargo es mucho más de compadecer si se ve una criatura en ayunas del alimento corporal,
porque muchas veces le faltan los medios para comprarlo, en cambio el alimento de mi Voluntad
se da gratuitamente, por lo tanto quien no lo toma merece la condena, y la condena se la forma
ella misma porque rechaza el alimento que le daba la vida”.
(3) Después de esto he oído que varias personas habían sufrido conflictos, humillaciones y
otras cosas, y mi dulce Jesús ha continuado hablando:
(4) “Hija mía, así como cuando el cuerpo contiene sangre mala que infecta la buena es
necesario aplicar lavados, sangrías, punciones para sacar la sangre mala, de otra manera corre
peligro de quedar paralizado por toda la vida, así el alma a la cual le falta el continuo alimento
de mi Voluntad, contiene tantos humores malos, y es necesario aplicarle lavados de
humillaciones para hacer salir el humor malo de la propia estima, sangrías para hacer salir el