también Yo, que para quien me ama este clavo es insoportable, mata continuamente sin piedad,
por eso quita el pensamiento de que Yo pudiera dejarte. En vez de dejarte, deberías estar
convencida de que me adentro más en ti, y hago silencio en la navecilla de tu alma, tan es
verdad, que nada ha cambiado en ti, los preparativos que estaban están, todos en el orden, tan
es cierto, que basta que mi Voluntad lo quiera y Yo doy una vueltecita por los preparativos que
hay, y que son ya tuyos. Y además, ¿cómo puedo dejarte? Para quien hace mi Voluntad y vive
en Ella, mantiene íntegros los vínculos de la Creación que hay entre Creador y criaturas, los
vínculos de la Redención y los vínculos que hay entre el Santificador y los santificados; mi
Voluntad sella todos esos vínculos y vuelve a la criatura inseparable de Mí. Por eso debes estar
segura de que tu Jesús no te deja”.
(6) Mientras esto decía, veía como innumerables hilos de luz atados a mi corazón, que algunos
estaban atados a todas las cosas creadas, otros hilos salían de todo lo que Jesús había hecho
y padecido, otros de los Sacramentos. Sea todo para gloria de Dios y para bien de mi alma y
de todas las almas. Amén.
+ + + +
18-5
Octubre 4, 1925
Repetir el mismo bien sirve para formar el agua para regar las
semillas de las virtudes. Todo lo que ha hecho Nuestro Señor
está suspendido en la Divina Voluntad
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en la Santísima Voluntad de Dios, y mientras
giraba en Ella para poner mi te amo sobre todas las cosas, hubiera querido que mi Jesús nada
viera u oyera sino mi te amo, o bien que todo lo viera y oyera a través de este mi te amo. Y
mientras repetía el estribillo de mi te amo pensaba entre mí: “Se ve que soy verdaderamente
una pequeña niña que no sé decir otra cosa que el estribillo aprendido; y además, ¿para qué
me sirve el repetir y siempre repetir te amo, te amo?” Mientras esto pensaba, mi adorable Jesús
ha salido de dentro de mi interior, haciendo ver en toda su Divina Persona impreso por todas
partes mi te amo: Sobre los labios, sobre el rostro, en la frente, en los ojos, en medio del pecho,
sobre el dorso y en medio de la palma de las manos, en la punta de sus dedos, en suma,
dondequiera; y con un acento tierno me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿no estás contenta de que ningún te amo que sale de ti quede perdido, sino que
todos queden impresos en Mí? Y además, ¿sabes de qué te sirve el repetirlos? Tú debes
saber que cuando el alma se decide a hacer un bien, a ejercitar una virtud, forma la semilla de
aquella virtud; con repetir aquellos actos forma el agua para regar esa semilla en la tierra del
propio corazón, y cuanto más a menudo los repite, más riega esa semilla y la planta crece bella,
verde, de manera que pronto produce los frutos de aquella semilla. En cambio, si es lenta en
repetirlos, muchas veces aquella semilla queda sofocada, y si crece, crece débil y jamás da
fruto; pobre semilla, sin agua suficiente para crecer, y mi Sol no surge sobre esa semilla para
darle la fecundidad, la madurez y el bello color a sus frutos, porque es infecunda. En cambio
con repetir siempre los mismos actos, el alma contiene mucha agua para regar aquella semilla,
mi Sol surge sobre ella cada vez que es regada, y se alegra mucho al ver que tiene tanta fuerza
para crecer que hace llegar sus ramas hasta Mí, y viendo sus muchos frutos los tomo con gusto
y reposo a su sombra. Así que el repetir tu te amo para Mí, te provee del agua para regar y
formar el árbol del amor; el repetir la paciencia, riega y forma el árbol de la paciencia; el repetir
tus actos en mi Voluntad, forma el agua para regar y formar el árbol divino y eterno de mi
Voluntad; ninguna cosa se forma con un solo acto, sino con muchos y muchos actos repetidos.
1100 sig