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Agosto 15, 1925
Todas las cosas creadas caminan hacia el hombre. La fiesta de
la Asunción se debería llamar la fiesta de la Divina Voluntad.
(1) Continuaba fundiéndome en el Santo Querer Divino para corresponder a mi Jesús con mi
pequeño amor por todo lo que ha hecho por el género humano en la Creación; y mi amado
Jesús, moviéndose en mi interior, para dar más valor a mi pequeño amor, hacía junto conmigo
lo que yo hacía, y mientras estaba en esto me ha dicho:
(2) “Hija mía, todas las cosas creadas fueron hechas para el hombre, y todas corren hacia él,
no tienen pies, pero todas caminan, todas tienen un movimiento, o para encontrarlo o para
hacerse encontrar: La luz del sol parte desde la altura de los cielos para encontrar a la criatura,
iluminarla y calentarla; el agua camina para llegar hasta las vísceras humanas para quitarle la
sed y refrescarla; las plantas, las semillas, caminan y desgarran la tierra, forman su fruto para
darse al hombre, no hay cosa creada que no tenga un paso, un movimiento, hacia quien el
Eterno Artífice las había dirigido en su creación. Mi Voluntad mantiene el orden, la armonía y
las mantiene a todas en camino hacia las criaturas, así que es mi Voluntad que camina siempre
en las cosas creadas hacia la criatura, no se detiene jamás, es toda movimiento hacia quien
tanto ama, sin embargo, ¿quién dice un gracias a mi Voluntad que le lleva la luz del sol, el agua
para beber para quitarle la sed, el pan para quitarle el hambre, el fruto, la flor para recrearlo y
tantas otras cosas que le lleva para hacerlo feliz? ¿No es justo que mi Voluntad, haciendo todo
para él, el hombre hiciera todo para cumplir mi Voluntad? ¡Oh! si tú supieras la fiesta que hace
mi Voluntad en las cosas creadas cuando camina y sirve a quien cumple mi Voluntad. Mi
Voluntad obrante y cumplida en la criatura, y mi Voluntad obrante en las cosas creadas, mientras
se encuentran juntas se besan, armonizan, se aman y forman el himno, la adoración a su
Creador, y el portento más grande de toda la Creación. Las cosas creadas se sienten honradas
cuando sirven a la criatura que es animada por esa misma Voluntad que forma su misma Vida
de ellas; en cambio mi Voluntad se pone en actitud de dolor en las mismas cosas creadas
cuando debe servir a quien no cumple mi Voluntad; he aquí por qué sucede que muchas veces
las cosas creadas se ponen contra el hombre, lo golpean, lo castigan, porque ellas se vuelven
superiores al hombre, conservando íntegra en ellas aquella Voluntad Divina por la cual fueron
animadas desde el principio de su creación, y el hombre ha descendido a lo bajo, no
conservando en él la Voluntad de su Creador”.
(3) Después de esto me he puesto a pensar en la fiesta de mi Celestial Mamá Asunta al Cielo,
y mi dulce Jesús con un acento tierno y conmovedor ha agregado:
(4) “Hija mía, el verdadero nombre de esta fiesta, debería ser: ‘La fiesta de la Divina Voluntad’.
Fue la voluntad humana la que cerró el Cielo, que destrozó los vínculos con su Creador, la que
hizo salir todas las miserias, el dolor, y que puso término a las fiestas que la criatura debía gozar
en el Cielo. Ahora, esta criatura, Reina de todos, con hacer siempre y en todo la Voluntad del
Eterno, es más, se puede decir que su vida fue sólo la Voluntad Divina, abrió el Cielo, se vinculó
con el Eterno e hizo volver las fiestas en el Cielo con la criatura; cada acto que hacía en la
Voluntad Suprema era una fiesta que iniciaba en el Cielo, eran soles que formaba como
ornamentos de esta fiesta, eran músicas que enviaba para alegrar la Jerusalén Celestial, así
que la verdadera causa de esta fiesta es la Voluntad Eterna obrante y cumplida en mi Mamá
Celestial, que obró tales prodigios en Ella, que dejó estupefactos a Cielos y tierra, encadenó al
Eterno con los vínculos indisolubles de amor, raptó al Verbo Eterno hasta su seno, los mismos
ángeles, raptados, repetían entre ellos: ‘¿De dónde tanta gloria, tanto honor, tanta grandeza y
tantos prodigios jamás vistos, en esta excelsa Criatura? No obstante es del exilio que viene’. Y
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