alegrías, le confía todo, porque mi Voluntad tiene lugar suficiente para recibir el depósito que
contiene mi gracia, porque ella no es otra cosa que el parto continuo de mi Voluntad Suprema”.
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17-54
Agosto 2, 1925
¿Qué cosa es el te amo?
(1) Estaba rezando y fundiéndome en el Santo Querer Divino; quería girar por todas partes,
hasta en el empíreo para encontrar ese te amo supremo que no está sujeto a ninguna
interrupción, quisiera hacerlo mío a fin de que también yo tuviera un te amo jamás interrumpido
que pudiese hacer eco al te amo eterno, y poseyendo en mí la fuente del verdadero te amo
pudiese tener un te amo por todos, por cada uno, por cada movimiento, por cada acto, por cada
respiro, por cada latido y por cada te amo del mismo Jesús. Y mientras me parecía llegar al
seno del Eterno, haciendo mío su te amo iba repitiendo por todas partes y sobre cada cosa el
estribillo de te amo para mi Supremo Señor. Ahora, mientras esto hacía, mi pensamiento ha
interrumpido mi te amo diciéndome: “¿Qué haces? Podrías hacer otra cosa, y además, ¿qué
gran cosa es este te amo?” Y mi dulce Jesús moviéndose como deprisa en mi interior me ha
dicho:
(2) “¿Qué cosa? ¿Qué gran cosa es el te amo para Mí? Hija mía, el te amo es todo, el te
amo es amor, es veneración, es estima, es heroísmo, es sacrificio, es confianza hacia quien es
dirigido; el te amo es poseer a Aquél que encierra el te amo. Te amo es una palabra pequeña,
pero pesa cuanto pesa toda la eternidad. El te amo encierra todo, abarca a todos, se difunde,
se estrecha, se eleva en alto, desciende hasta lo bajo, se imprime dondequiera pero jamás se
detiene. ¿Cómo que es cosa de nada mi te amo hija mía? Su origen es eterno, en el te amo el
Padre Celeste me generó, y en el te amo procedió el Espíritu Santo, en el te amo el Fiat eterno
hizo la toda la Creación, y en el te amo perdonó al hombre culpable y lo redimió; así que en el
te amo el alma encuentra todo en Dios y Dios encuentra todo en el alma, por eso el valor del te
amo es infinito, está lleno de vida, de energía, no se cansa jamás, supera todo y triunfa sobre
todo; por eso quiero ver este te amo dirigido a Mí sobre tus labios, en tu corazón, en el vuelo de
tus pensamientos, en las gotas de tu sangre, en las penas y en las alegrías, en el alimento que
tomas, en todo. La vida de mi te amo debe ser larga, larga en ti, y mi Fiat que reina en ti pondrá
el sello del te amo Divino”.
(3) Después de esto, frente a mi mente se ha presentado en un punto altísimo un sol, su luz
era inaccesible, de su centro salían continuas llamitas, conteniendo cada una un te amo, y
conforme salían se ponían en orden alrededor de esta luz inaccesible, pero estas llamitas
quedaban como atadas por un hilo de luz a aquella luz inaccesible que alimentaba la vida de
esas llamitas; estas llamitas eran tantas que llenaban Cielo y tierra. Me parecía ver a nuestro
Dios como principio y origen de todo, y las llamitas, la Creación toda como parto divino y de puro
amor, también yo era una pequeña llamita y mi dulce Jesús me incitaba a tomar mi vuelo por
cada llamita para poner en ellas el doble te amo. Yo no sé cómo me he encontrado fuera de mí
misma para girar en medio de esas llamitas e imprimir mi te amo en cada una de ellas, pero eran
tantas que me perdía, pero una fuerza suprema me hacía volver a tomar el orden y el giro de mi
te amo.
(4) Después me he encontrado en un vasto jardín, y con gran sorpresa mía he encontrado a
mi Reina Mamá, la cual acercándose a mí me ha dicho:
(5) “Hija mía, ven junto Conmigo a trabajar en este jardín, debemos plantar flores y frutos
celestiales y divinos, ya casi está vacío, y si algunas plantas hay, son terrestres y humanas, por
lo tanto conviene arrancarlas para hacer que este jardín sea del todo agradable a mi Hijo Jesús.
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