Las semillas que debemos plantar son todas mis virtudes, mis obras, mis penas, que contienen
el germen del Fiat Voluntas Tua; no hubo cosa que Yo hiciera que no contuviera este germen
de la Voluntad de Dios, me habría contentado con no hacer nada antes que obrar, sufrir sin este
germen. Toda mi gloria, la dignidad de Madre, la altura de Reina, la supremacía sobre todo, me
venía de este germen; toda la Creación, todos los seres me reconocían dominante sobre ellos
porque veían en Mí reinante a la Voluntad Suprema. Por eso todo lo que hice Yo, y todo lo que
has hecho tú con este germen del Querer Supremo, lo uniremos junto y plantaremos este jardín”.
(6) Entonces hemos fundido juntas las semillas que tenía la Mamá Celestial, que eran muchas,
y las pocas mías, que no sé cómo me las he encontrado, y hemos comenzado a formar surcos
para poner las semillas. Pero mientras esto hacíamos, fuera de los muros del jardín, que eran
altísimos, se oían rumores de armas, de cañones y que se golpeaban en modo horrible, así que
nos hemos visto obligadas a correr para prestar ayuda; habiendo llegado, se veían gentes de
varias razas, de diversos colores, y muchas naciones unidas juntas que hacían batalla y daban
terror y espanto. Pero mientras esto veía me he encontrado en mí misma, pero con tal espanto,
y con el dolor de no haber dicho ni siquiera una palabra a mi Celestial Mamá acerca de mi duro
estado. Sea siempre bendita la Santísima Voluntad de Dios y todo sea para gloria suya.
+ + +
17-55
Agosto 4, 1925
Quien vive en la Voluntad de Dios está en comunicación con
todas las cosas creadas, y es sostenida por toda la Creación.
(1) Después de haber pasado varios días de total privación de mi dulcísimo Jesús, iba
repitiendo mi doloroso estribillo: “Todo para mí ha terminado, ¡ah! no lo veré más, no escucharé
más su voz que tanto me deleitaba, ¡ah! estoy abandonada por quien formaba todo mi contento
y era todo para mí. ¡Qué martirio prolongado, qué vida sin Vida, sin Jesús!” Pero mientras mi
corazón estaba ahogado en penas, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y
tomándome en brazos, yo he puesto mis brazos en su cuello poniendo mi cabeza sobre su
pecho sin poder más, y Jesús estrechándome fuerte a Sí, apoyaba sus rodillas sobre mi pecho,
oprimiéndolo fuerte fuerte y me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes morir continuamente”.
(3) Y mientras esto decía me participaba varias penas, y después, tomando un aspecto más
afable ha agregado:
(4) “Hija mía, ¿de qué temes si está en ti la potencia de mi Voluntad? Y es tan cierto que está
este mi Querer en ti, que en un instante te he transformado en mis penas y tú con amor te has
prestado a recibirlas. Y conforme tú penabas has extendido los brazos para abrazar a mi
Voluntad, y mientras tú la abrazabas, todo lo que vive en mi Querer, esto es: Los ángeles, los
santos, mi Mamá Celestial, la misma Divinidad, han sentido la estrechura de tu abrazo, y todos
han corrido hacia ti para abrazarte y en coro han dicho: ‘Cómo es grato y amado el abrazo de
nuestra pequeña exiliada que vive sobre la tierra para cumplir solamente la Voluntad de Dios,
así como la cumplimos nosotros en el Cielo, ella es nuestra alegría, es la nueva y única fiesta
que nos viene de la tierra’. ¡Oh, si tú supieras qué significa vivir en mi Voluntad, significa que
no hay división entre ella y el Cielo, donde está mi Voluntad ella se encuentra, sus actos, sus
penas, sus palabras, están en acto y obrantes en cualquier lugar donde se encuentra mi
Voluntad, y como se encuentra por todas partes, el alma se pone en el orden de la Creación, y
está, gracias a la electricidad del Supremo Querer, en comunicación con todas las cosas
creadas, y así como las cosas creadas están en orden y armonía entre ellas, la una es el sostén
de la otra, ni siquiera una puede apartarse; y jamás sea, si se apartara una sola cosa creada por