siquiera un respiro de voluntad propia, a la naturaleza humana le parece demasiado doloroso,
por eso, ¿jamás podrán las almas llegar a vivir en tu Querer con el total sacrificio de todo?”
(4) Y Jesús ha agregado: “Hija mía, todo está en comprender el gran bien que les viene con
hacer mi Voluntad, comprender quién es esta Voluntad que quiere este sacrificio, y cómo esta
Voluntad Suprema no se adapta a ser entremezclada y a convivir con una voluntad baja,
pequeña y finita; Ella quiere volver eternos, infinitos y divinos los actos del alma que quiere vivir
en mi Voluntad, y ¿cómo puede hacer esto si ella quiere poner el aliento de la voluntad humana,
aunque fuese en cosas santas como tú dices? Pero es siempre una voluntad finita, y entonces
no sería más una realidad el vivir en mi Voluntad, sino un modo de decir. En cambio, el oficio
de mi Voluntad es dominio total, y es justo que el pequeño átomo de la voluntad humana quede
conquistado y pierda su campo de acción en mi Voluntad. ¿Qué dirías si una pequeña
lamparilla, un fósforo, una chispa de fuego quisiera ponerse en el sol para hacer su camino y
formar en él su campo de luz, de acción en el centro del sol? Si el sol tuviera razón se indignaría,
y su luz y su calor aniquilarían la pequeña lamparilla, aquel fósforo, aquella chispa; y tú, la
primera, te burlarías de ellos, condenando su temeridad de querer hacer su campo de acción en
la luz del sol. Tal es el aliento de la voluntad humana, aun en el bien, en la mía, por eso está
atenta a que en nada la tuya tenga vida, y toda te he cubierto y escondido en Mí, a fin de que
no tengas más ojos que para mirar sólo mi Voluntad, para darle libre campo de acción en tu
alma. Más bien lo difícil estará en comprender el vivir en mi Querer, no en el sacrificarse, porque
cuando hayan entendido el gran bien que les viene, que de pobres serán ricos, de esclavos de
viles pasiones serán libres y dominantes, de siervos amos, de infelices felices y aun en las penas
de esta pobre vida, y que conozcan todos los bienes que hay en mi Querer, el sacrificio total de
todo para ellos será un honor, será deseado, querido y suspirado. He aquí por qué te incito
tanto a manifestar lo que te digo referente a mi Voluntad, porque todo estará en conocerla,
comprenderla y amarla”.
(5) Y yo: “Jesús mío, si tanto amas y quieres que esta Voluntad tuya sea conocida, a fin de
que tenga su campo de acción divino en las almas, ah, manifiesta Tú mismo a las almas sus
verdades y el gran bien que contiene tu Voluntad y el gran bien que ellas recibirán. Tu palabra
directa contiene una fuerza mágica, un imán potente, la virtud de la potencia creadora, ¡oh! cómo
es difícil no rendirse al dulce encanto de tu palabra divina, por eso, dicho directamente por Ti,
todos se rendirán”.
(6) Y Jesús: “Hija mía, es mi costumbre, el orden de mi eterna sabiduría, manifestar mis obras
más grandes primero a una sola alma, concentrar en ella todo el bien que mi obra contiene,
vérmelas con ella de tú a tú como si ninguna otra existiera; cuando lo he hecho todo, de modo
que puedo decir que mi obra la he completado del todo en ella, tanto que nada debe faltarle,
entonces la hago correr como en un vasto mar en favor de las demás criaturas. Esto lo hice con
mi Celestial Mamá, primero traté con Ella al tú por tú la obra de la Redención, ninguna de las
demás criaturas sabía nada; Ella se dispuso a todos los sacrificios, a todos los preparativos
necesarios para hacerme descender del Cielo a la tierra; hice todo como si Ella fuera la única
redimida, pero después que me hizo salir a la luz, de manera que todos podían verme y tomar
los bienes de la Redención, me di a todos, con tal que me quisieran recibir. Así será de mi
Voluntad, cuando todo lo haya completado en ti, de modo que mi Voluntad triunfará sobre ti y tú
sobre Ella, entonces como agua correrá a bien de todos, pero es necesario formar la primera
alma para tener las segundas”.
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