darnos la correspondencia de nuestra gloria, de nuestro amor, de nuestras felicidades, y todo
esto por medio de la criatura que en ella ha dado el lugar para hacer vivir a nuestra Voluntad;
¿cómo no amar este parto de nuestro Querer? Mucho más, pues a tal criatura nuestra Voluntad
nos la hace amable, graciosa, bella, de modo tal que en ninguna otra encontramos sus
prerrogativas, es un trabajo hecho por nuestra Voluntad, con tal maestría que hace encantar a
todo el Cielo, y hace al alma amable a todos, y mucho más a la Trinidad Sacrosanta”.
(3) Y mientras esto decía me estrechaba más fuerte, y haciéndome poner mi boca en su
corazón ha agregado:
(4) “Bebe también tú a grandes sorbos nuestras beatitudes, sáciate como quieras y cuanto
quieras”.
+ + +
17-50
Junio 25, 1925
Las cruces abren las puertas a nuevas manifestaciones, a lecciones
más secretas, a los dones más grandes. Para vivir en la Divina
Voluntad, el alma debe hacer el sacrificio total de todo, pero
todo estará en comprenderla, conocerla y amarla.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús, todo amor y ternura ha venido
a mi pobre alma. Primero se puso junto a mí y me miraba fijamente, como si me quisiera decir
muchas cosas, pero quería ensanchar mi inteligencia porque era incapaz de poder recibir y
comprender lo que Él quería decirme; después se ha extendido sobre toda mi persona y me
ocultaba dentro de Él, cubría mi cara con la suya, mis manos, mis pies con los suyos; me parecía
que estaba todo atento a cubrirme y a esconderme toda en Él, a fin de que nada más apareciera
de mí. ¡Oh, cómo me sentía feliz escondida y cubierta toda por Jesús! Y yo no veía más que
otro Jesús, todo lo demás me había desaparecido. Las alegrías, la felicidad de su amable
presencia, como por encanto habían todas vuelto a revivir en mi pobre corazón; el dolor había
desaparecido de mí, no recordaba más su privación que me había costado penas mortales. ¡Oh,
cómo es fácil olvidar todo estando con Jesús! Ahora, después de que me ha tenido por algún
tiempo toda cubierta y escondida en Él, tanto que yo creía que no me dejaría más, lo oía que
llamaba a los ángeles, a los santos, para que vinieran a ver lo que hacía conmigo y el modo
como me tenía cubierta bajo su adorable persona. Luego me ha participado sus penas y yo
todo se lo dejaba hacer, y si bien me sentía triturada por esas penas, me sentía feliz y sentía los
gozos que contiene el Querer Divino cuando el alma se abandona en Él, aun sufriendo.
Entonces, después que me ha hecho sufrir me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad quiere siempre más darse a ti, y para darse más, quiere hacerse
comprender más, y para hacer más estable, más seguro y más apreciable lo que te manifiesta,
te da nuevas penas para disponerte mayormente y preparar en ti el vacío donde depositar sus
verdades; quiere el noble cortejo del dolor para estar segura del alma y poderse fiar de ella; es
siempre el dolor, las cruces, las que abren las puertas a nuevas manifestaciones, a lecciones
más secretas, a los dones más grandes que quiero deponer en ti, porque si el alma resiste mi
Voluntad penante, doliente, se hará capaz de recibir mi Voluntad felicitante, y adquirirá el oído
para entender las nuevas lecciones de mi Voluntad; el dolor le hará adquirir el lenguaje celestial,
de manera que sabrá repetir las nuevas lecciones aprendidas”.
(3) Yo al oír esto le he dicho: “Mi Jesús y mi vida, me parece que se necesita completo
sacrificio para hacer tu Voluntad y vivir en Ella, a primera vista parece nada, pero después, en
la práctica parece difícil, ese no tener ni siquiera en las cosas santas, en el mismo bien, ni
1083 sig