regeneración en las cosas secundarias, mucho más lo debe obtener en su finalidad primaria.
Jamás nuestra Voluntad habría partido de nuestro seno si hubiera sabido que no habría tenido
sus efectos completos, esto es, que la voluntad humana quedase regenerada en la Voluntad
Divina. ¿Crees tú que las cosas serán siempre como hoy? ¡Ah, no! Mi Voluntad arrollará todo,
pondrá confusión por doquier, todas las cosas serán trastornadas, muchos fenómenos nuevos
sucederán para confundir la soberbia del hombre, guerras, revoluciones, mortalidad de todas
clases, nada será evitado para derribar por tierra al hombre y disponerlo a recibir la regeneración
de la Voluntad Divina en la voluntad humana, y todo lo que te manifiesto sobre mi Voluntad, y
todo lo que tú haces en Ella, no son otra cosa que preparar el camino, los medios, las
enseñanzas, la luz, las gracias, para hacer que mi Voluntad quede regenerada en la voluntad
humana. Si esto no debiera suceder, no te habría manifestado tanto, ni te habría tenido por tan
largo tiempo sacrificada dentro de una cama para poner en ti los fundamentos de la regeneración
de mi Voluntad en la tuya, y por tanto tenerte en continuo ejercicio en mi Voluntad. ¿Crees tú
que sea nada este estarme continuamente en ti, ponerte en la boca mi oración, hacerte sentir
mis penas, que junto Conmigo tienen otro valor, otros efectos, otro poder? Podría decir que
estoy haciendo la primera estatua, la primera alma de la regeneración de mi Voluntad en ella,
después, el hacer las copias resultará más fácil. Por eso te digo siempre: Sé atenta, porque se
trata de mucho, y de la cosa más importante que existe en el Cielo y en la tierra, se trata de
poner a salvo los derechos de nuestra Voluntad, de restituirnos la finalidad de la Creación, de
volver a darnos toda la gloria por la cual todas las cosas fueron hechas, y de hacernos dar todas
las gracias que nuestra Voluntad había establecido dar a las criaturas si hubieran cumplido en
todo nuestra Voluntad”.
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17-49
Junio 20, 1925
El alma que hace vivir la Voluntad de Dios en ella, pone
en movimiento las alegrías y las bienaventuranzas divinas,
en las cuales quedan raptados los bienaventurados.
(1) Me sentía inmersa en el Santo Querer de Dios, y mi dulce Jesús, atrayéndome a Él me
estrechaba muy fuerte entre sus brazos y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¡oh! cómo es bello mi reposo en el alma que tiene por vida mi Querer y que hace
en todo y por todo, obrar y amar a mi Voluntad en ella. Has de saber que en cuanto el alma
respira, late, obra, y todo lo que en ella se desarrolla, estando como centro de vida mi Voluntad
en ella, es mi Voluntad que respira en ella, que palpita, que da movimiento a la obra, a la
circulación de la sangre, a todo. Ahora, siendo esta Voluntad la misma que tienen las Tres
Divinas Personas, sucede que sienten en Ellas el respiro del alma, su latido, su movimiento; y
como nuestra Voluntad cada vez que se decide a hacer un acto, hace salir de Nosotros nuevas
alegrías, nuevas beatitudes, nueva felicidad, que armonizando todo esto entre las Divinas
Personas forman mares inmensos de nueva felicidad, que envolviendo a todos los
bienaventurados quedan raptados en estas alegrías y son sacudidos por este rapto cuando
nuestra Voluntad quiere formar otros actos de Voluntad para hacernos más felices y hacernos
poner fuera otras beatitudes, y mientras quedan conmovidos quedan más fuertemente raptados
en nuestras inmensurables bienaventuranzas. Ahora, el alma que hace vivir nuestra Voluntad
en ella, llega a tanto, que al hacerla obrar nos da ocasión de hacernos poner en movimiento
nuestras bienaventuranzas, las armonías y las infinitas alegrías de nuestro amor; nos hace poner
fuera nuevas bellezas nuestras. Nuestra Voluntad obrante en la criatura nos es tan agradable,
tan tierna, tan amable, nos hace nuevas sorpresas, pone en movimiento nuestras cosas para