el hombre, en carne mortal, es incapaz de verlo develado. Es tanto el amor de Dios hacia
nosotros, que para no deslumbrarnos con su luz, para no atemorizarnos con su potencia, para
no hacernos avergonzar ante su belleza, para no hacernos aniquilar ante su inmensidad, se vela
en las cosas creadas para venir en cada una de ellas hacia nosotros y estarse con nosotros,
más bien hacernos nadar en su misma Vida. ¡Dios mío, cuánto nos has amado y cuánto nos
amas! Después que me ha hecho ver todo el universo, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo fue hecho en la Creación, en ella, la Divinidad manifestó toda su majestad,
potencia y sabiduría, e hizo desahogo de su amor completo hacia las criaturas, no hay punto ni
del cielo ni de la tierra, ni en cada cosa creada en la cual no se vea la terminación de nuestras
obras, ninguna cosa fue hecha a la mitad; Dios en la Creación hizo alarde de todas sus obras
hacia las criaturas, amó con amor completo e hizo obras completas, no había nada que agregar
ni que quitar, así que el todo lo hizo perfecto, Nosotros no sabemos hacer obras incompletas,
es más, en cada cosa creada fue puesto, en la Creación, un amor distinto y completo hacia cada
una de las criaturas.
(3) La Redención no fue otra cosa que una reparación a los males que había hecho la criatura,
nada agregó a la obra de la Creación.
(4) La Santificación no es otra cosa que ayuda, gracia, luz para que el hombre regrese a su
primer estado de la Creación, a su origen y a la finalidad para la que fue creado, porque en la
Creación, con la virtud de mi Voluntad, la santidad del hombre era completa, porque salía de un
acto completo de Dios; era santo y feliz en el alma porque mi Voluntad le llevaba los reflejos de
la santidad de su Creador, como también santo y feliz era en el cuerpo. ¡Ah! hija mía, con toda
la Redención y la obra de la Santificación, la santidad en el hombre es incompleta, y para otros
es como inútil; esto dice que si el hombre no se vuelve atrás para tomar mi Voluntad como vida,
como regla y como alimento para purificarse, ennoblecerse, divinizarse y tomar el primer acto
de la Creación, para tomar mi Voluntad como su heredad asignada a él por Dios, las mismas
obras de la Redención y Santificación no tendrán sus copiosos efectos. Así que el todo está en
mi Voluntad, si toma Ésta toma todo, es un sólo punto que abraza y encierra los bienes de la
Redención y de la Santificación, es más, estos bienes para quien vive en mi Voluntad, habiendo
tomado el primer punto de la Creación, le sirven no de remedio como a quien no hace mi
Voluntad, sino de gloria y como herencia especial llevada por la Voluntad del Padre Celestial en
la Persona del Verbo a la tierra. Y si Yo vine a la tierra fue precisamente este el primer acto, el
hacer conocer la Voluntad de mi Padre para reanudarla de nuevo con las criaturas. Las penas,
las humillaciones, mi Vida oculta y todo el mar inmenso de las penas de mi Pasión, fueron
remedios, medicinas, auxilios, luz para hacer conocer mi Voluntad, porque con esto no sólo
tendría al hombre salvo, sino santo; con mis penas lo ponía a salvo, con mi Voluntad le restituía
la santidad perdida en el edén terrenal. Si esto no hiciera, mi amor, mi obra no serían completos
como lo fue en la Creación, porque es sólo mi Voluntad la que tiene virtud de volver completas
nuestras obras hacia las criaturas y las obras de las criaturas hacia Nosotros. Mi Voluntad hace
pensar en un modo diferente, hace ver en todas las cosas creadas a mi Voluntad, hace hablar
con el eco de mi Voluntad, hace obrar a través de los velos de mi Voluntad, en una palabra,
hace todo de un solo golpe según mi Supremo Querer; mientras que las virtudes actúan
lentamente, poco a poco. Mi misma Redención, sin el acto primero de mi Voluntad, sirve al
hombre como medicación a las llagas más profundas, como medicina para no dejarlo morir,
como antídoto para no dejarlo caer en el infierno. Por eso tu único interés sea sólo mi Voluntad
si quieres amarme en verdad y hacerte santa”.
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