gemido tuyo, en todas tus lágrimas y penas de tu infancia; hago correr mi ‘te amo’ en todas las
relaciones, comunicaciones y amor que tuviste con tu Mamá; ‘te amo’ en todas las palabras que
dijiste, en el alimento que tomaste, en los pasos que diste, en el agua que bebiste; ‘te amo’ en
el trabajo que hiciste con tus manos; ‘te amo’ en todos los actos que hiciste en tu vida oculta;
sello mi ‘te amo’ en cada acto interior tuyo y penas que sufriste; extiendo mi ‘te amo’ sobre
aquellos caminos que recorriste, en el aire que respiraste, en todas las predicaciones que hiciste
en tu Vida pública; mi ‘te amo’ corre en la potencia de los milagros que hiciste, en los
Sacramentos que instituiste, en todo oh mi Jesús, aun en las fibras más íntimas de tu corazón
imprimo mi ‘te amo’ por mí y por todos. Tu Querer me hace todo presente, y yo nada quiero
dejarte en que no esté impreso mi ‘te amo’; tu pequeña hija de tu Querer siente el deber, de que
si otra cosa no sabe hacer, al menos tengas un pequeño ‘te amo’ mío por todo lo que has hecho
por mí y por todos. Por eso mi ‘te amo’ te sigue en todas las penas de tu Pasión, en todos los
escupitajos, desprecios e insultos que te hicieron; mi ‘te amo’ sella cada gota de tu sangre que
derramaste, cada golpe que recibiste, en cada llaga que se formó en tu cuerpo, en cada espina
que traspasó tu cabeza, en los dolores acerbos de la crucifixión, en las palabras que
pronunciaste sobre la cruz, hasta en tu último respiro intento imprimir mi ‘te amo’; quiero encerrar
toda tu Vida, todos tus actos con mi ‘te amo’; por todas partes quiero que Tú toques, que veas,
que oigas mi continuo ‘te amo’. Mi ‘te amo’ no te dejará jamás, tu mismo Querer es la vida de
mi ‘te amo’.
(3) ¿Pero sabes qué quiere esta pequeña niña? Que ese Querer Divino que tanto amaste e
hiciste en toda tu Vida sobre la tierra, se haga conocer a todas las criaturas, a fin de que todas
lo amen y cumplan tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra; quiere vencerte en amor, a fin
de que des tu Voluntad a todas las criaturas. ¡Ah! haz feliz a esta pobre pequeña que no quiere
otra cosa que lo que quieres Tú, que tu Voluntad sea conocida y reine sobre la tierra.
(4) Ahora, creo que la obediencia quedará en algún modo contenta; es cierto que en muchas
cosas he debido hacer saltos, de otra manera no acabaría jamás. El fundirme en el Supremo
Querer es para mí como una fuente que brota, y cada pequeña cosa que oigo, que veo, una
ofensa hecha a mi Jesús, me es ocasión de nuevos modos y nuevas fusiones en su Santísima
Voluntad. Ahora continúo con decir que mi dulce Jesús me ha dicho:
(5) “Hija mía, a lo que has dicho sobre el fundirte en mi Querer se le necesita dar otro nombre,
cual es el de fundirte en el orden de la gracia, en todo lo que ha hecho y hará el Santificador a
los santificantes, el Cual es el Espíritu Santo. Mucho más, pues si la Creación se atribuye al
Padre, mientras estamos siempre unidas las Tres Divinas Personas en el obrar, la Redención al
Hijo, el Fiat Voluntas Tua se atribuirá al Espíritu Santo; y es propiamente en el Fiat Voluntas Tua
que el Divino Espíritu hará desahogo de su obra. Tú lo haces cuando viniendo ante la Suprema
Majestad dices: ‘Vengo a corresponder en amor a todo lo que hace el Santificador a los
santificantes, vengo a entrar en el orden de la gracia para poderos dar la gloria y la
correspondencia del amor como si todos se hubiesen hecho santos, y a repararos por todas las
oposiciones, las incorrespondencias a la gracia’. Y por cuanto está en ti, buscas en nuestra
Voluntad los actos de la gracia del Espíritu Santificador, para hacer tuyo su dolor, sus gemidos
secretos, sus suspiros angustiosos en el fondo de los corazones al verse tan mal acogido; y
como el primer acto que hace es llevar nuestra Voluntad como acto completo de su santificación,
al verse rechazado gime con gemidos inenarrables, y tú en tu infantil sencillez le dices: ‘Espíritu
Santificador, hazlo pronto, os suplico, os imploro, haced conocer a todos vuestra Voluntad, a fin
de que conociéndola la amen y acojan vuestro primer acto de su santificación completa, el cual
es la Santa Voluntad vuestra’. Hija mía, las Tres Divinas Personas somos inseparables y
distintas, así queremos manifestar a las generaciones humanas nuestras obras hacia ellas, que
mientras estamos unidos entre Nosotros, cada uno de Nosotros quiere manifestar distintamente
su amor y su obra hacia las criaturas”.
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