eso sé atenta y no quieras perder el tiempo, todo lo que te he dicho para esta misión de mi
Voluntad era necesario, no por ti sino por el honor, la gloria, el conocimiento y la Santidad de mi
Voluntad, y así como mi Querer es uno, a quien debía confiarlo debía ser una, por medio de la
cual debía hacer resplandecer sus rayos para hacer bien a todos”.
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17-41
Mayo 4, 1925
La misión de la Divina Voluntad reflejará a la Santísima
Trinidad en la tierra, y hará que el hombre regrese a su origen.
(1) Después de haber escrito lo que está arriba, me he puesto a hacer la adoración a mi
crucificado Jesús, fundiéndome toda en su Santísima Voluntad, y mi amado Jesús ha salido de
dentro de mi interior, y poniendo su santísimo rostro junto al mío, todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿has escrito todo sobre la misión de mi Voluntad?”
(3) Y yo: “Sí, sí, he escrito todo”.
(4) Y Él de nuevo: “Y si te dijera que no has escrito todo, es más, la cosa más esencial la has
dejado, por eso vuelve a escribir y agrega: La misión de mi Voluntad reflejará a la Santísima
Trinidad en la tierra; y como en el Cielo están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, inseparables
entre Ellos, pero distintos entre Ellos, los cuales forman toda la bienaventuranza del Cielo, así
en la tierra habrá tres personas que por su misión serán distintas e inseparables entre ellas: la
Virgen con su Maternidad, que refleja la Paternidad del Padre Celestial y encierra su potencia
para cumplir su misión de Madre del Verbo Eterno y Corredentora del género humano; mi
Humanidad para la misión de Redentor encerró la Divinidad, y el Verbo sin separarse jamás del
Padre y del Espíritu Santo para manifestar mi Sabiduría celestial, agregando el vínculo de
hacerme inseparable con mi Mamá; tú, para la misión de mi Voluntad, el Espíritu Santo hará
desahogo de su amor manifestándote los secretos, los prodigios de mi Querer, los bienes que
contiene para hacer felices a aquellos que querrán conocer cuánto bien contiene esta Voluntad
Suprema, para amarla y hacerla reinar entre ellos, ofreciendo sus almas para hacerla habitar en
sus propios corazones para poder formar su Vida en ellos, agregando el vínculo de la
inseparabilidad entre tú, la Madre y el Verbo Eterno. Estas tres misiones son distintas e
inseparables, y las primeras dos han preparado las gracias, la luz, el trabajo, y penas inauditas
para la tercera misión de mi Voluntad, para fundirse ambas en ella, sin dejar su oficio para
encontrar reposo, porque sólo mi Voluntad es reposo celestial. Estas misiones no se repiten,
porque es tal y tanta la exuberancia de la gracia, de la luz, del conocimiento, que todas las
generaciones humanas podrán quedar llenas, más bien, no podrán contener todo el bien que
contienen. Estas misiones están simbolizadas en el sol, que al crearlo lo llené de tanta luz y
calor, de modo que todas las generaciones humanas tienen luz sobreabundante, y no tuve en
cuenta que al principio de la Creación, estando sólo Adán y Eva que debían gozárselo, hubiera
podido poner en el sol una luz que bastase solamente para ellos dos, y conforme debían crecer
las generaciones acrecentar nueva luz; no, no, lo hice lleno de luz como es todavía ahora y será.
Mis obras, por decoro y honor de nuestra potencia, sabiduría y amor, son siempre hechas con
la plenitud de todo el bien que contienen, no sujetas a crecer o decrecer; así hice con el sol,
concentré en él toda la luz que debía servir hasta al último hombre. ¿Y cuántos bienes no hace
el sol a la tierra? ¿Cuánta gloria en su muda luz no da a su Creador? Puedo decir que me
glorifica y me hace conocer más el sol en su mudo lenguaje, por los inmensos bienes que hace
a la tierra, que todas las demás cosas juntas, y esto porque es pleno en su luz y estable en su
curso. Cuando miré el sol que con tanta luz sólo Adán y Eva gozaban, miré también a todos los
vivientes, y viendo que esa luz debía servir a todos, mi paterna bondad exultó de alegría y quedé