Esto le sucede al sol que está sobre vuestro horizonte, que contiene tanta luz que puede dar luz
a todos, y a pesar que no todos quisieran gozar de su luz, él, por el oficio único de sol que tiene,
posee aquella misma luz que las criaturas pudiesen rechazar. Si esto sucede con el sol porque
fue creado por Dios como único astro que debía calentar la tierra y abrazarla con su luz, – cuando
una cosa o un oficio es único, para poder desempeñar su oficio es necesario que contenga tanto
de aquel bien que pueda darlo a todos, sin que por darlo a los demás agote ni un átomo – mucho
más esto me convenía a Mí, que debía ser el nuevo Sol de las almas, que debía con mi luz dar
luz a todos y abrazar todo para poderlos llevar a la Majestad Suprema y poderle ofrecer un acto
que contuviera todos los actos, y hacer descender sobre todos la luz para ponerlos a salvo.
(3) Además de Mí está mi Celestial Mamá, que tuvo la misión única de Madre del Hijo de Dios
y el oficio de Corredentora del género humano. Como misión de Maternidad Divina fue
enriquecida de tanta Gracia, que unido todo junto lo de todas las demás criaturas, celestes y
terrestres, jamás podrán igualarla; pero esto no bastó para atraer al Verbo a su seno materno,
abrazó a todas las criaturas, amó, reparó, adoró a la Majestad Suprema por todas, de manera
de poder hacer Ella sola todo lo que las generaciones humanas debían hacer hacia Dios;
entonces en su corazón virginal tenía una vena inagotable hacia Dios y hacia todas las criaturas.
Cuando la Divinidad encontró en esta Virgen la compensación del amor de todos, se sintió raptar
y en Ella hizo su Concepción, y al concebirme Ella tomó el oficio de Corredentora y tomó parte
y abrazó junto Conmigo todas las penas, las satisfacciones, las reparaciones, el amor materno
hacia todos; así que en el corazón de mi Mamá había una fibra de amor materno hacia cada
criatura. Por eso, con verdad y con justicia la declaré, cuando Yo estaba sobre la cruz, Madre
de todos. Ella corría junto Conmigo en el amor, en las penas, en todo, no me dejaba jamás solo;
y si el Eterno no le hubiera dado tanta gracia de poder recibir de Ella sola el amor de todos,
jamás se habría movido del Cielo para venir a la tierra a redimir al género humano. He aquí la
necesidad, la conveniencia de que debido a la misión de Madre del Verbo tenía que abrazar
todo y sobrepasar todo. Cuando un oficio es único, viene como de consecuencia que nada se
le debe escapar, debe tener bajo su mirada todo, para poder dar ese bien que posee, debe ser
como un verdadero sol que puede dar luz a todos. Esto fue de Mí y de mi Mamá Celestial.
(4) Ahora, tu misión de hacer conocer la Voluntad eterna se entrelaza con la mía y con la de
mi querida Mamá, y debiendo servir para bien de todos, era necesario concentrar en una criatura
este Sol Eterno de mi Querer, para que así, como misión única, pudiera este Sol, desde una
criatura, expandir sus rayos para que todos puedan tomar el bien de su luz. Entonces por decoro
y honor de mi Voluntad debía derramar en ti tales gracias, luz, amor y conocimiento de Ella,
como precursor y preparativo que convenían a la habitación del Sol de mi Querer. Es más, tú
debes saber que así como mi Humanidad, por el oficio de Redentor concibió en Ella a todas las
almas, así tú, por el oficio de hacer conocer y reinar mi Voluntad, mientras vas haciendo tus
actos por todos en mi Voluntad, todas las criaturas quedan concebidas en tu voluntad, y
conforme vas repitiendo tus actos en la mía, así formas otros tantos sorbos de Vida de Voluntad
Divina para poder alimentar a todas las criaturas que en virtud de mi Voluntad quedan como
concebidas en la tuya. ¿No sientes cómo en mi Voluntad tú abrazas a todas, desde la primera
hasta la última criatura que deberá existir sobre la tierra, y por todas quisieras satisfacer, amar,
complacer a esta Suprema Voluntad, atarla a todas, quitar todos los impedimentos que impiden
su dominio en las criaturas, hacerla conocer por todas, y te ofreces tú, aun con penas a satisfacer
por todas a esta Voluntad Suprema que tanto ama el hacerse conocer y reinar en las criaturas?
A ti es dado, hija primogénita de mi Divino Querer, el hacer conocer los méritos, el valor, el bien
que mi Voluntad contiene y su eterno dolor por vivir desconocida, oculta en medio de las
generaciones humanas, más bien, despreciada y ofendida, y puesta a la par de las otras virtudes
por los buenos, como si fuese una pequeña linterna, como son las virtudes, y no un Sol como
es mi Voluntad. La misión de mi Voluntad es la más grande que puede existir, no hay bien que
de Ella no descienda, no hay gloria que de Ella no me venga, Cielo y tierra, todo concentra, por
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