(3) Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y
poniéndome una mano en la frente y otra en la boca, como si quisiera detener tantos
pensamientos desconsoladores que me venían, me ha dicho:
(4) “Calla, calla, no quieras ir más allá, no son cosas tuyas sino mías, es mi Voluntad que
quiere hacer su camino para hacerse conocer. Mi Voluntad es más que sol, y para esconder la
luz del sol se necesita mucho, más bien es del todo imposible, y si la detienen por un lado, ella
supera el obstáculo que le han puesto enfrente, y conduciéndose por otros lados, con majestad
hace su camino, dejando confundidos a quienes querían impedir su curso, porque la han visto
escapárseles por todas partes sin poderla detener. Se puede esconder una lámpara, pero el sol
jamás; tal es mi Voluntad, más que sol, y quererla tú esconder te resultará imposible. Por eso
calla hija mía, y haz que el Sol eterno de mi Voluntad haga su curso, sea por medio de los
escritos, de la publicación, de tus palabras y de tus modos; haz que Ella huya como luz y recorra
todo el mundo, Yo lo suspiro, lo quiero. Y además, ¿qué cosa han hecho salir de las verdades
de mi Voluntad? Se puede decir que apenas los átomos de su luz, y si bien átomos todavía, si
supieras el bien que hacen, ¿qué será cuando reunidas todas las verdades que te he dicho de
mi Voluntad, la fecundidad de su luz, los bienes que contiene, unidos todos juntos formarán no
los átomos, o el sol que despunta, sino su pleno mediodía? ¿Qué bien no producirá este Sol
eterno en medio de las criaturas? Y Yo y tú estaremos más contentos al ver mi Voluntad
conocida, amada y cumplida, por eso déjame hacer. Y además, no, no es verdad que te haya
dejado, ¿cómo, no me sientes en ti? ¿No oyes el eco de mi oración en tu interior, que abrazo
todo y a todos, sin que nadie me escape, porque todas las cosas y todas las generaciones son
como un punto solo para Mí, y por todos Yo rezo, amo, adoro y reparo, y tú haciendo eco a mi
oración te sientes como si tomaras en un puño a todos y a todo, y repites lo que hago? ¿Acaso
eres tú quien lo hace, o bien tu capacidad? ¡Ah no, no! Soy Yo que estoy en ti, es mi Voluntad
que te hace tomar como en un puño a todo y a todos y continúa su curso en tu alma. Y además,
¿quieres tú alguna cosa fuera de mi Voluntad? ¿Qué temes? ¿Que pudiera dejarte? ¿No
sabes tú que la señal más cierta de que Yo habito en ti, es que mi Voluntad tenga su lugar de
honor, que te domine y que haga de ti lo que quiere? Yo y mi Voluntad somos inseparables, y
vuelve inseparable de Mí a quien se deja dominar por Ella”.
17-40
Mayo 1, 1925
La misión de Luisa es única: El hacer conocer las cualidades, el valor y
el bien que la Divina Voluntad contiene, y hacerla reinar sobre la tierra.
(1) Estaba pensando en las tantas cosas que mi amado Jesús me ha dicho sobre su Santísima
Voluntad, y una duda me ha venido en el alma, que no es necesario decirla, diré sólo lo que mi
sumo Bien me ha dicho:
(2) “Hija mía, en ciertas misiones u oficios van encerrados juntos tales dones, gracias,
riquezas y prerrogativas, los cuales, si no fuera por la misión o por ocupación de oficio, no sería
necesario que se poseyeran, pero que debido a la necesidad de desempeñar el oficio le han
sido dados. Mi Humanidad tuvo por misión de mi Divinidad la salvación de todas las almas y el
oficio de Redentor, de redimirlas, por este oficio me fueron confiadas sus almas, sus penas, sus
satisfacciones, así que Yo encerré todo, y si mi Humanidad no hubiera encerrado en Ella un
alma, una pena, una satisfacción, el oficio de Redentor no habría estado completo, por lo tanto
no habría encerrado en Mí todas las gracias, los bienes, la luz que era necesario dar a cada
alma. Y si bien no todas las almas se salvan, esto dice nada, Yo debía encerrar los bienes de
todas, para hacer que por todas tuviera, por parte mía, gracias necesarias y sobreabundantes
para poder salvar a todas; esto me convenía por decoro y por justo honor a mi oficio de Redentor.
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