creación del hombre Ella suspira, ruega y suplica que el hombre regrese a su principio, esto es
en mi Voluntad, y que le sean restituidos los derechos de su soberanía sobre las criaturas. Mi
Redención fue una y me serví de mi amada Madre para cumplirla; mi Voluntad es también una
y me debía servir de otra criatura, que poniéndola como a la cabeza y haciendo en ella el
depósito, me debía servir para hacer conocer mis enseñanzas y cumplir los designios de mi
Divina Voluntad. Por tanto, ¿dónde está ese exaltarte demasiado? ¿Quién puede negar que
sean dos misiones únicas y similares, la Redención y el cumplimiento de mi Voluntad, que
dándose la mano las dos, mi Voluntad hará completar los frutos de la Redención y restituirnos
los derechos de la Creación, poniendo en ella el sello a la finalidad por la cual todas las cosas
fueron creadas? Por eso nos interesa tanto este conocimiento de la misión de nuestra Voluntad,
porque ninguna otra hará tanto bien a las criaturas como ésta, será como cumplimiento y corona
de todas nuestras obras.
(3) Además de esto, se dice de David que fue imagen mía, tanto, que todos sus salmos revelan
mi Persona; de San Francisco de Asís, que fue una copia fiel mía. En el santo evangelio se
dice, ni más ni menos, sean perfectos como perfecto es vuestro Padre que está en los Cielos;
se añade también que ninguno entrará en el reino de los Cielos si no es similar a la imagen del
Hijo de Dios, y tantas otras cosas. De todos estos no se dice que han sido exaltados demasiado,
y que no son cosas conforme a la verdad dicha por mi misma boca; ahora, sólo porque he dicho
que a ti te quería comparar a la Virgen, hacerte su copia fiel, ¿te he exaltado demasiado? Así
que, comparada a Mí no era exaltarte, ni tenían dudas ni dificultades, comparándote a la Virgen
es demasiada exaltación. Esto significa que no han comprendido bien la misión del
conocimiento de mi Voluntad; más bien te repito que no sólo te pongo como pequeña hija junto
a Ella en su regazo materno a fin de que te guíe, te enseñe cómo debes imitarla para llegar a
ser su copia fiel con hacer siempre la Divina Voluntad, y así de su regazo pasar al regazo de la
Divinidad, porque la misión de mi Voluntad es eterna, y es propiamente la misión de Nuestro
Padre Celestial, que no quiere otra cosa, sino que ordena, exige que su Voluntad se conozca y
se ame a fin de que se haga como en el Cielo así en la tierra. Así tú, haciendo tuya esta misión
eterna e imitando al Padre Celestial, no debes querer otra cosa sobre ti y sobre de todos, sino
que mi Voluntad sea conocida, amada y cumplida. Y además, cuando la criatura se exalta a sí
misma, hay mucho qué pensar, pero cuando ella está en su lugar y Yo la exalto, a Mí todo me
es lícito, de hacer llegar a donde quiero y como quiero, por eso fíate de Mí y no te preocupes”.
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Abril 23, 1925
Dios al crear al hombre, con su aliento le infundía la vida, y en esta vida
le infundía una inteligencia, memoria y voluntad para ponerlo en
relación con su Divina Voluntad, y Ésta debía dominar todo el
interior de la criatura y dar vida a todo.
(1) Me estaba fundiendo según mi costumbre en el Santo Querer Divino, y mi dulce Jesús
haciéndose sentir en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ven en la inmensidad de mi Querer, todo el Cielo y todas las cosas creadas por
Mí, viven y reciben vida continua de mi Querer, en el cual encuentran su completa gloria, su
plena felicidad y su perfecta belleza, y esperan con ansia el beso del alma viadora que vive en
el mismo Querer en el cual ellas viven, para corresponderle su beso y poner en común con ella
la gloria, la felicidad, la belleza que ellas poseen, a fin de que otra criatura se agregue a su
número, que me dé la gloria completa, por cuanto a criatura es posible, y me haga mirar la tierra
con aquel amor con el cual la creé, porque existe en la tierra un alma que obra y vive en mi
Voluntad. Sabiendo el Cielo que ninguna otra cosa me glorifica tanto como un alma que vive en