personas o de otras cosas, aun inocentes, y poniéndote también a ti un dulce encanto a tus
pupilas, te hace ver las cosas según la verdad y como las ve tu Jesús. Si te ve débil, esta nube
se te estrecha en torno y te da su fuerza; si te ve inactiva, entra en ti y se hace obrante, es más,
celosa sumamente de su luz, también es la centinela para que no hagas nada sin Ella y que Ella
nada haga sin ti. Entonces hija mía, ¿por qué tanto te afliges? Deja que mi Voluntad haga en
ti y que no le conceda ningún acto de vida a tu voluntad, si quieres que se cumplan en ti mis
grandes designios”.
+ + +
17-37
Abril 15, 1925
La misión de la Divina Voluntad es eterna, y es
propiamente la misión de nuestro Padre Celestial.
(1) Escribo sólo por obedecer y con gran repugnancia. Habiendo leído un santo sacerdote
mis escritos, me había mandado a decir que en ciertos capítulos el bendito Jesús me exaltaba
demasiado, hasta llegar a decirme que me ponía cercana a su Mamá Celestial para que fuese
mi modelo. Al oír esto me he sentido confundida y turbada, recordaba haberlo escrito sólo por
obedecer y con suma repugnancia, ya que estaba ligada a la misión de hacer conocer la Divina
Voluntad, y me lamentaba con mi Jesús por haberme dicho esto, mientras que yo soy tan mala,
y que sólo Él sabe todas mis miserias. Esto me confundía y me humillaba tanto, que no podía
estar en paz; sentía tal distancia entre yo y la Madre Celestial, como si hubiera un abismo de
distancia entre yo y Ella. Entonces, mientras me encontraba tan turbada, mi amable Jesús ha
salido de dentro de mi interior y estrechándome fuerte entre sus brazos, para infundirme la paz
me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué te turbas tanto? ¿No sabes tú que la paz es la sonrisa del alma, es el
cielo azul y sereno donde el Sol Divino hace refulgir más vívida su luz, tanto, que ninguna nube
puede aparecer en el horizonte y ocultar la luz? La paz es el rocío benéfico que vivifica todo y
adorna al alma de una belleza raptora, y atrae el beso continuo de mi Querer sobre ella. Y
además, ¿qué cosa hay que se oponga a la verdad? ¿Dónde está ese exaltarte demasiado?
Sólo porque te dije que te ponía junto a mi Divina Madre, porque habiendo sido Ella la depositaria
de todos los bienes de la Redención y como Madre mía, como Virgen, como Reina, la ponía a
la cabeza de todos los redimidos, dándole una misión distinta, única y especial, que a ningún
otro le será dada, los mismos apóstoles y toda la Iglesia de Ella dependen y de Ella reciben, no
hay bien que Ella no posea, todos los bienes salen de Ella, era justo que como mi Madre, debía
confiar a su corazón materno todo y a todos, abrazar todo, y poder dar todo a todos, esta misión
era sólo de mi Madre. Ahora te repito, que así como a mi Mamá Yo la ponía a la cabeza de
todos y ponía en Ella todos los bienes de la Redención, así escogía a otra virgen, a la cual la
ponía junto a mi Madre, dándole la misión de hacer conocer mi Divina Voluntad. Y si grande es
la Redención, más grande aún es mi Voluntad; y así como en la Redención hubo un principio en
el tiempo, no en la eternidad, así mi Voluntad Divina, si bien eterna, debía tener su principio en
el tiempo para hacerse conocer, por tanto, siendo mi Voluntad que existe en el Cielo y en la
tierra, y siendo la sola, la única que posee todos los bienes, debía escoger una criatura en la
cual debía confiar el depósito de sus conocimientos, como a una segunda madre hacerle
conocer los méritos, el valor, las prerrogativas, a fin de que la amase y celosa conservara el
depósito; y así como mi Madre Celestial, verdadera depositaria de los bienes de la Redención,
es magnánima en darlos a quien los quiera, así esta segunda madre será magnánima en hacer
conocer a todos el depósito de mis enseñanzas, su santidad, y el bien que quiere dar mi Divina
Voluntad, cómo Ella vive desconocida en medio de las criaturas y cómo desde el principio de la
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