(4) “Hija mía, ánimo, no temas, no hay tinieblas en ti, porque el pecado es tinieblas, el bien es
luz. ¿No ves que he salido de un fondo de luz de dentro de tu interior? ¿Pero sabes tú qué
cosa es esta luz? Es todo tu obrar interior que haces, cada acto de más que haces es un hilo
de más de tu voluntad que conectas a la corriente de la luz eterna, y ese hilo se convierte en
luz; así que por cuantos más actos hagas, agregando así otros hilos, la luz se hará más plena,
más fuerte, más brillante. Por tanto, lo que has hecho es la luz que ves, lo que te queda por
hacer es el vacío que ves en la misma luz; y Yo estaré siempre en medio de esta luz, no sólo
para gozármela, sino para conectar los hilos de la voluntad humana con la corriente de la luz
eterna, porque el principio, el fondo, la corriente de la luz soy Yo. ¿Pero sabes tú qué cosa es
la verdadera luz? La verdadera luz es la verdad; la verdad conocida, abrazada, amada y puesta
en práctica por el alma es la verdadera luz que la transforma en la misma luz y la hace poner
dentro y fuera nuevos y continuos partos de luz. Y esta verdad forma la verdadera Vida de Dios
en el alma, porque Dios es verdad, y el alma está atada a la verdad, más bien la posee. Dios
es luz y ella está unida a la luz y se alimenta de luz y de verdad; pero mientras Yo alimento al
alma de Verdad y de luz, ella debe tener abierta la corriente de su voluntad para recibir la
corriente de la comunicación divina, de otra manera puede suceder como a la corriente eléctrica,
a la cual no le basta que se genere la corriente, sino que se necesitan los preparativos para
recibirla, pero con todo esto no a todos llega la misma luz, sino según las lámparas que se
tienen, quien tiene una recibe una luz, quien tiene diez recibe por diez la luz, si las lámparas
contienen más hilos eléctricos, las lámparas se ven más plenas de luz; si menos hilos, a pesar
de que haya espacio en el vidrio, la luz es pequeña, y a pesar que la fuente de donde viene la
corriente puede dar más luz, no la recibe porque falta la fuerza de la electricidad en las lámparas
para recibirla. Por eso se necesita la corriente celestial que la quiera dar y la corriente humana
para recibirla, y según vayas haciendo más actos en mi Voluntad, agregarás otros hilos para
volver más completa la luz que quiero encerrar en ti”.
+ + +
17-34
Marzo 8, 1925
Todo lo que Jesús hizo, tanto para gloria del Padre como para el
bien de las criaturas, quedó depositado en la Divina Voluntad, la
cual lo conserva todo en acto, con todos sus efectos.
(1) Estaba diciendo entre mí: “Cómo quisiera recorrer todos los caminos del Querer eterno
para poder encontrar todos los actos de esta Voluntad Suprema, salidos de Ella para bien de
toda la familia humana, para poder poner en cada acto de su Voluntad un acto de la mía, para
corresponderle con mi amor, con mi gratitud, con mi gracias por mí y a nombre de todos mis
hermanos, pero, ¿cómo puedo encontrar todos estos actos de la Voluntad Divina, yo que soy
tan pequeña, tan insignificante?” Mientras así pensaba, deseando abrazar y poner un beso mío,
un mi te amo al menos a cada acto de la Suprema Voluntad, he sentido moverse en mi interior
a mi dulce Jesús, y una luz en mi mente me decía:
(2) “Hija mía, ¿quieres tú recorrer todos los actos de mi Voluntad salidos de Ella para bien de
todas las criaturas? Ven conmigo en mi Humanidad, lo suspiro, lo quiero, que tú lo hagas. Tú
debes saber que mi Humanidad recorrió todos los caminos del eterno Querer, y en todos los
actos que encontraba hechos para bien de todos mis hermanos, hacía el mío para corresponder
a la Divina Voluntad por tantos actos suyos hechos para bien de todas las generaciones
humanas. Era el acto más legítimo que me convenía hacer, primero para honor de mi Padre
Celestial; y conforme esto hacía dejaba el depósito de estos actos míos en la misma Voluntad
1061 sig