divino y se sienten duplicar la gloria, la felicidad, las alegrías. Por eso te recomiendo, ya que
eres la pequeña hija de mi Supremo Querer, que cada acto tuyo lo dejes en poder de las olas
eternas de mi Querer, a fin de que llegando estas olas a los pies de nuestro Trono en el Cielo,
podamos siempre confirmarte más como nuestra verdadera hija de nuestra Voluntad, y podamos
concederte rescritos de gracia en favor de tus hermanos e hijos nuestros”.
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17-32
Febrero 22, 1925
Cómo Dios al crear al hombre formó diferentes caminos para facilitarle
la entrada en su Voluntad, por lo tanto en la Patria Celestial.
(1) Estaba pensando en el Santo Querer Divino, y pedía a mi amable Jesús, que por su
bondad me diera la gracia de que en todo cumpliera su Santísima Voluntad, y decía: “Tú que
amas y quieres que tu Voluntad se haga, ayúdame, asísteme, pon a cada instante tu Querer en
mí, a fin de que ninguna otra cosa pueda tener vida en mí”. Ahora, mientras rezaba, mi dulce
Jesús se ha movido en mi interior, y estrechándome fuerte a Él me ha dicho:
(2) “¡Hija mía, cómo me hiere el corazón la oración de quien busca sólo mi Querer! Siento el
eco de mi oración que hice estando Yo sobre la tierra, todas mis oraciones se reducían a un
punto solo, que la Voluntad de mi Padre, tanto sobre Mí como sobre todas las criaturas se
cumpliera. Fue el más grande honor para Mí y para mi Padre Celestial, que en todo hice su
Santísima Voluntad. Mi Humanidad, con hacer siempre y en todo la Voluntad del Eterno abría
las vías entre la voluntad humana y la Divina, cerradas por la criatura.
(3) Tú debes saber que la Divinidad al crear al hombre formó muchas vías de comunicación
entre el Creador y la criatura: Vía eran las tres potencias del alma: La inteligencia, vía para
comprender mi Voluntad; la memoria, vía para recordarse de Ella continuamente; y la voluntad
en medio de estas dos vías, formaba la tercera vía para irse en la Voluntad de su Creador. La
inteligencia y la memoria eran el sostén, la defensa, la fuerza de la vía de la voluntad, para que
no pudiera desviarse ni a derecha ni a izquierda; vía era el ojo, para que pudiera ver las bellezas,
las riquezas que hay en mi Voluntad; vía era el oído, para que pudiera escuchar las llamadas,
las armonías que hay en Ella; vía era la palabra, en la cual pudiera recibir mi continuo desahogo
de mi palabra Fiat, y los bienes que mi Fiat contiene; vía eran las manos, que elevándolas en
sus obras en mi Voluntad, hubiera llegado a unificar sus obras a las obras de su Creador; vía
eran los pies, para seguir los pasos de mi Querer; vía era el corazón, los deseos, los afectos,
para llenarse del amor de mi Voluntad y reposarse en Ella. Mira entonces cuántas vías hay en
la criatura para venir en mi Voluntad, siempre y cuando lo quiera. Todas las vías estaban
abiertas entre Dios y el hombre, y en virtud de nuestra Voluntad, nuestros bienes eran suyos;
además era nuestro hijo, imagen nuestra, obra salida de nuestras manos y del aliento ardiente
de nuestro seno. Pero la voluntad humana, ingrata, no quiso gozar de los derechos que
Nosotros le dimos sobre nuestros bienes, y no queriendo hacer nuestra Voluntad hizo la suya,
y haciendo la suya formó las barreras y los muros en todos esos caminos y se restringió en el
mísero cerco de su voluntad, perdió la nuestra y anduvo errante en el exilio de sus pasiones, de
sus debilidades, bajo un cielo tenebroso cargado de rayos y de tempestades, pobre hijo en
medio de tantos males queridos por él mismo. Así que cada acto de voluntad humana es una
barrera que pone a la mía, es una reja que forma para impedir la unión de nuestros quereres, y
la comunicación de los bienes entre el Cielo y la tierra queda interrumpida.
(4) Mi Humanidad compadeciendo y amando con amor infinito al hombre, con hacer en todo
la Voluntad de mi Padre mantuvo íntegras estas vías, e impetró quitar las barreras y romper las
cercas que la voluntad humana había formado; así que abrí de nuevo los caminos a quien quiera
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