se funde en el Supremo Querer todos van a su encuentro para deponer en ella todo lo que tienen
de bienes y de gloria; los ángeles, los santos, la misma Divinidad, todos deponen, sabiendo que
deponen en aquella misma Voluntad en la cual todo está al seguro. El alma con recibir estos
bienes, con sus actos en la Voluntad Divina los multiplica y da a todo el Cielo doble gloria y
honor, así que con el fundirte en mi Voluntad pones en movimiento Cielo y tierra, es una nueva
fiesta para todo el empíreo. Y como el fundirse en mi Voluntad es amar y dar por todos y por
cada uno, sin excluir a ninguno, mi bondad, para no dejarme vencer en amor por la criatura,
pongo en ella los bienes de todos, y todos los bienes posibles que en Mí contengo; no puede
faltar el espacio donde poner todos los bienes, porque mi Voluntad es inmensa y se presta a
recibir todo. Si tú supieras qué haces y qué sucede con el fundirte en mi Voluntad, te derretirías
por el deseo de fundirte continuamente”.
(5) Después estaba pensando si debía o no escribir lo que está escrito aquí arriba, yo no lo
veía necesario, ni una cosa importante, mucho más porque la obediencia no me había dado
ninguna orden de hacerlo. Entonces mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija mía, ¿cómo que no es importante hacer conocer que el fundirse en mi Voluntad es
vivir en Ella? El alma recibe como en depósito todos mis bienes divinos y eternos; los mismos
santos hacen competencia para deponer sus méritos en el alma fundida en mi Voluntad, porque
sienten en ella la gloria, la potencia de mi Voluntad, y se sienten glorificados en modo divino por
la pequeñez de la criatura. Escucha hija mía, el vivir en mi Voluntad sobrepasa en mérito al
mismo martirio; es más, el martirio mata al cuerpo, el vivir en mi Voluntad es hacer con una
mano divina, que la propia voluntad quede muerta, y le da la nobleza de un martirio divino. Y
cada vez que el alma se decide a vivir en mi Voluntad, mi Querer prepara el golpe para matar la
voluntad humana y así forma el noble martirio del alma, porque voluntad humana y Voluntad
Divina no hacen alianza juntas, una debe ceder el puesto a la otra, y la voluntad humana debe
contentarse con permanecer extinguida bajo la potencia de la Voluntad Divina, así que cada vez
que te dispones a vivir en mi Querer, te dispones a sufrir el martirio de tu voluntad. Mira entonces
qué significa vivir, fundirse en mi Voluntad: ‘Ser el mártir continuado de mi Voluntad Suprema.’
¿Y a ti te parece poco y cosa de nada?”
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17-28
Enero 22, 1925
La Humanidad de Jesús es el nuevo Sol de las almas.
(1) Continúa mi vida entre las amarguras de las privaciones de mi dulce Jesús; no sé cómo
vivo, siento un peso que me aplasta, la misma naturaleza al verse privada de Aquél único que
la sostenía, quisiera disolverse, así que ora me siento descoyuntar los huesos, ora cerrar los
canales del estómago, de tal manera que no quiere recibir ni agua ni alimento alguno; pobre
naturaleza mía, sin mi Jesús quiere declinar y deshacerse, pero mientras está por deshacerse,
una fuerza potente y una mano fuerte me ciñen, me recomponen los huesos dislocados, me
abren los canales e impiden mi total colapso. ¡Oh Dios, qué pena! Ten piedad de mi dura suerte,
haz que vuelva a mí Aquél que me daba la vida, o bien que mi pobre naturaleza, pagándote el
tributo de la muerte, mi pobre alma suba allá arriba, al seno de mi Jesús, donde no nos
separaremos nunca más. Ahora, mientras me encontraba en este estado, y quién sabe después
de cuántas fatigas, mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior, sentado en medio, todo taciturno,
con su mano en la frente, todo pensativo, aislado, sin que nadie le estuviera cerca, y si bien
estaba en mi interior, había tanto espacio en mí que yo estaba lejana de Él y Él estaba lejano
de mí, así que sola yo, solo Jesús. Yo a cualquier costo quería acercarme, decirle una palabrita,
hacerle compañía en su soledad; entonces, no sé cómo, aquel espacio se redujo, ese espacio