Hija mía, el vivir en mi Voluntad es el vivir que más se acerca al de los bienaventurados en el
Cielo, y es tan distante de quien hace mi Voluntad y está fielmente a mis órdenes, cuanto es
distante el Cielo de la tierra, cuanta distancia hay entre hijo y siervo, entre rey y súbdito. Además,
esto es un don que quiero hacer en estos tiempos tan tristes, que no sólo hagan mi Voluntad
sino que la posean. ¿No soy acaso Señor y dueño de dar lo que quiero, cuando quiero y a quien
quiero? ¿No es libre un señor de decir a un siervo: ‘Vive en mi casa, come, toma, ordena como
otro yo mismo?’ Y para hacer que nadie pueda impedirle la posesión de sus bienes, se legitima
este siervo como hijo y le da el derecho de poseer. Si esto puede hacer un rico, mucho más
puedo hacerlo Yo. Este vivir en mi Querer es el don más grande que quiero dar a las criaturas,
mi bondad quiere siempre más desahogarse en amor hacia ellas y habiéndoles dado todo, y no
teniendo más que darles para hacerme amar, quiero hacer don de mi Voluntad, a fin de que
poseyéndola, amen el gran bien que poseen.
(3) No te asombres si ves que no comprenden, para entender deberían disponerse al más
grande de los sacrificios, cual es el de no dar vida, aun en las cosas santas a la propia voluntad,
sólo entonces sentirían la posesión de la mía y tocarían con la mano qué significa vivir en mi
Querer. Tú sé atenta y no te fastidies de las dificultades que te ponen, y Yo poco a poco me
haré camino para hacer comprender el vivir en mi Voluntad”.
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17-15
Septiembre 22, 1924
Rabia diabólica porque se escribe sobre la Divina
Voluntad. El vivir en el Divino Querer lleva consigo
la pérdida de cualquier derecho de voluntad propia.
(1) Continúo: Mientras escribía lo que está dicho arriba, veía a mi dulce Jesús que apoyaba
su boca en la parte de mi corazón y con su aliento me infundía las palabras que estaba
escribiendo, y al mismo tiempo oía un horrible escándalo a lo lejos, como de personas que se
peleaban y golpeaban con tanto estrépito que infundía espanto. Y yo, dirigiéndome a mi Jesús
le he dicho:
(2) “Jesús mío, amor mío, ¿quienes son los que hacen tanto escándalo? Me parecen
demonios enfurecidos, ¿qué cosa quieren que se pelean tanto?
(3) Y Jesús: “Hija mía, son precisamente ellos, quisieran que tú no escribieras sobre mi
Voluntad, y cuando te ven escribir verdades más importantes sobre el vivir en mi Querer sufren
un doble infierno, y atormentan de más a todos los condenados; temen tanto que puedan
publicarse estos escritos sobre mi Voluntad, porque ven perdido su reino sobre la tierra,
adquirido por ellos cuando el hombre, sustrayéndose de la Voluntad Divina, dio libre paso a su
voluntad humana. ¡Ah! sí, fue precisamente entonces cuando el enemigo adquirió su reino sobre
la tierra; y si mi Querer pudiese reinar sobre la tierra, el enemigo, él mismo se escondería en los
más oscuros abismos. He aquí por qué se pelean con tanto furor, sienten la potencia de mi
Voluntad en estos escritos, y ante la sola duda de que pueden salir fuera, montan en furia y
buscan con todo su poder el impedir un bien tan grande. Tú no les hagas caso, y de esto
aprende a apreciar mis enseñanzas”.
(4) Y yo: “Jesús mío, siento que se necesita tu mano omnipotente para hacerme escribir lo
que Tú dices sobre el vivir en tu Querer. Debido a las tantas dificultades que los demás ponen,
especialmente cuando me repiten: ¿Será posible que ninguna otra criatura haya vivido en tu
Santísima Voluntad? Me siento tan aniquilada que quisiera desaparecer de la faz de la tierra, a
fin de que nadie más me viera, pero a pesar mío estoy obligada a permanecer para cumplir tu
Santa Voluntad”.