moneda, sino quien posee propiedades extensas, villas, palacios, etc., etc. Así es de la santidad,
y si la santidad tiene necesidad de tantos actos buenos, sacrificios, heroísmo, pero puede estar
sujeta a vacíos, a intervalos; la santidad en mi Querer no está sujeta a fases intermitentes, sino
que debe asociarse al acto continuado del Querer Eterno, que jamás, jamás se detiene, sino
que siempre está obrante, siempre triunfante, que siempre ama y jamás se detiene. Así que la
santidad en mi Querer pone en el alma el sello del obrar de su Creador, cual es su amor continuo,
la conservación continua de todas las cosas por Él creadas, jamás se cambia y es inmutable.
Quien está sujeto a cambiarse pertenece a la tierra y no al Cielo; el cambiarse es de la voluntad
humana, no de la Divina; interrumpir el bien es de la criatura, no del Creador; todo eso sería
deshonroso a la santidad del vivir en mi Querer, porque ella contiene la divisa, la imagen de la
santidad de su Creador. Por eso sé atenta, deja todos los derechos a la Voluntad Suprema y
Yo iré formando en ti la santidad del vivir en mi Querer”.
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17-7
Julio 29, 1924
Los actos hechos en la Divina Voluntad
forman un apoyo de reposo a Jesús y al alma.
(1) Esta mañana, después de mucho esperar, mi siempre amable Jesús se hacía ver en mi
interior, cansado y como si quisiera reposar, y estando en mí un cierto apoyo, extendía sus
brazos para abrazarse a ese apoyo, y recargando su cabeza reposaba, pero no sólo reposaba
Él, sino que me invitaba a descansar junto con Él. ¡Cómo se estaba bien, apoyada en ese apoyo
junto con Jesús, para tomar después de tantas amarguras un poco de reposo! Entonces me ha
dicho:
(2) “Hija mía, ¿quieres saber qué cosa es este apoyo que tanto nos alivia y nos da reposo?
Son todos tus actos hechos en mi Voluntad los que han formado este apoyo para Mí y para ti,
el cual es tan fuerte que puede sostener el peso del Cielo y de la tierra que en Mí contengo y
darme reposo. Sólo mi Voluntad contiene esta fuerza y esta virtud tan grande. Los actos hechos
en mi Voluntad vinculan Cielo y tierra y encierran en ellos la potencia divina para poder sostener
a un Dios”.
(3) Entonces al oír esto le he dicho: “Amor mío, no obstante, con todo este apoyo que Tú
dices yo temo que Tú me dejes, ¿qué haré yo sin Ti? Tú sabes cuán miserable y buena para
nada soy, por eso temo que dejándome Tú, también tu Voluntad se aparte de mí”.
(4) Y Él: “Hija mía, ¿por qué temes? Este temor es tu voluntad humana que quisiera salir en
campo para hacer un poco de camino; mi Voluntad excluye todo temor, porque no tiene de qué
temer; es más, es segura de Sí y es inamovible. Debes saber que cuando el alma decide
hacerse poseer por mi Voluntad y vive en Ella, como mi Voluntad está vinculada con todas las
cosas creadas, no hay cosa sobre la cual Ella no tenga su dominio, así el alma queda vinculada
con todas las cosas creadas, y mientras va haciendo sus actos, así va quedando escrita con
caracteres imborrables en todas las cosas creadas su filiación con mi Voluntad, su morada, su
posesión. Mira un poco en todo el universo, en el cielo, en las estrellas, en el sol, en todo, y
verás tu nombre escrito con caracteres indelebles, tu filiación con mi Voluntad; por tanto, ¿cómo
puede ser posible que esta Madre Eterna y Divina deje a su querida hija, nacida de Ella y hecha
crecer con tanto amor? Por eso quita todo temor si no quieres amargarme”.
(5) Mientras esto decía, yo he mirado en el cielo, en el sol y en todo lo demás, y veía escrito
mi nombre con el título de hija de su Voluntad. Sea todo para gloria de Dios y para confusión
de mi pobre alma.
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