defensa de las criaturas, y con su potencia impide que mi justicia se acerque a la criatura para
golpearla”.
(3) ¡Cómo era bello y conmovedor oír rezar a Jesús! Y como lo estaba acompañando en el
doloroso misterio de la flagelación, se hacía ver chorreando sangre, y oía que decía:
(4) “Padre mío, te ofrezco esta mi sangre, ¡ah! haz que esta sangre cubra todas las
inteligencias de las criaturas y haga vanos todos sus malos pensamientos, disminuya el fuego
de sus pasiones y haga resurgir inteligencias santas. Esta sangre cubra sus ojos y haga velo a
su vista, a fin de que no le entre el gusto de los placeres malos, y no se ensucien con el fango
de la tierra. Esta sangre mía cubra y llene su boca y deje muertos sus labios a las blasfemias,
a las imprecaciones, a todas sus malas palabras. Padre mío, esta mi sangre cubra sus manos
y le dé terror de tantas acciones infames. Esta sangre circule en nuestra Voluntad Eterna para
cubrir a todos, para defender y para ser arma defensora en favor de las criaturas ante los
derechos de nuestra justicia”.
(5) ¿Pero quién puede decir el modo como rezaba Jesús y todo lo que decía? Después ha
hecho silencio y me sentía en mi interior que Jesús tomaba en sus manos mi pequeña y pobre
alma, la estrechaba, la retocaba, la miraba, y yo le he dicho:
(6) “Amor mío, ¿qué haces? ¿Hay alguna cosa en mí que te desagrada?”
(7) Y Él: “Estoy trabajando y ensanchando tu alma en mi Voluntad. Además no debo darte
cuentas a ti de lo que hago, porque habiéndote dado tú toda a Mí, has perdido tus derechos,
ahora todos los derechos son míos. ¿Sabes cuál es tu único derecho? Que mi Voluntad sea
tuya y te suministre todo lo que puede hacerte feliz en el tiempo y en la eternidad”.
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17-5
Julio 16, 1924
Al crear al hombre Dios le infundió el alma con su aliento, queriendo
infundirle la parte más íntima de su interior, cual es su Voluntad.
Ahora, queriendo disponerlo de nuevo a recibir esta su Voluntad, es
necesario que vuelva a infundirle su aliento.
(1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús me ha transportado fuera de mí misma
y me ha dicho:
(2) “Hija mía, el Creador va en busca de la criatura para deponer en su regazo los bienes que
Él ha sacado fuera en la Creación, y por eso dispone siempre en todos los siglos que haya almas
que vayan sólo en busca de Él, a fin de que deponga sus bienes en quien lo busca y quiere
recibir sus dones. Así que el Creador se mueve desde el Cielo y la criatura se mueve desde la
tierra para encontrarse, Uno para dar y la otra para recibir. Siento toda la necesidad de dar;
preparar los bienes para darlos y no tener a quien poderlos dar y tenerlos inactivos por
incorrespondencia de quien no se preocupa por quererlos recibir, es siempre una gran pena.
¿Pero sabes tú en quién puedo deponer los bienes salidos de Mí en la Creación? En quien hace
suya mi Voluntad, porque Ella sola le da la capacidad, el aprecio y las verdaderas disposiciones
para recibir los dones de su Creador, y le suministra la correspondencia, la gratitud, el
agradecimiento, el amor que el alma está obligada a dar por los dones que por tanta bondad ha
recibido. Por eso ven junto Conmigo y giremos juntos por la tierra y por el Cielo, a fin de que
deponga en ti el amor que saqué por amor de las criaturas en todas las cosas creadas, y tú me
des la correspondencia, y junto Conmigo ames a todos con mi amor, y daremos amor a todos,
seremos dos para amar a todos, no estaré más solo”.