Mí todo y a todos. Ve entonces que para venir a reinar mi Voluntad en el alma, debe encerrar
en ella todo lo que hizo mi Humanidad, y si las demás criaturas han participado en parte en los
frutos de mi Redención según sus disposiciones, esta criatura los concentrará todos para formar
el noble cortejo a mi Voluntad y Ella concentrará en el alma el amor que da y quiere de todos,
para poder recibir el amor de todos y de cada uno, no se contenta con encontrar en ella la
correspondencia sólo de su amor, sino que quiere la correspondencia de todo; todas las
relaciones que hay en la Creación entre el Creador y la criatura mi Voluntad las quiere encontrar
en el alma donde quiere reinar, de otra manera no sería plena su felicidad ni encontraría todas
sus cosas, ni toda Ella misma. Mi Voluntad debe poder decir en el alma en donde reina: ‘Si
nadie me amase ni me correspondiese, Yo soy feliz por Mí misma, ninguno puede entristecer mi
felicidad, porque en esta alma encuentro todo, recibo todo y puedo dar todo’. Repetiría la frase
que hay en las Tres Divinas Personas: ‘Somos intangibles, por cuanto las criaturas puedan
hacer, ninguno puede tocarnos, ni mínimamente opacar nuestra eterna e inmutable felicidad’.
Sólo puede tocarnos, entrar a hacer una sola cosa con Nosotros, quien posee mi Voluntad,
porque siendo ella feliz de nuestra misma felicidad, quedamos glorificados por la felicidad de la
criatura, y entonces la caridad alcanzará la completa perfección en la criatura, cuando mi
Voluntad reine en modo completo en ellas, porque entonces cada una se encontrará en virtud
de Ella, en cada criatura, amada, defendida y sostenida, como la ama, defiende y sostiene su
Dios, la una se encontrará transfundida en la otra como en la propia vida. Entonces todas las
virtudes alcanzarán la completa perfección, porque no se alimentarán de la vida humana, sino
de la Vida Divina.
(3) Por eso de dos humanidades tengo necesidad: De la mía para formar la Redención, y la
otra para formar el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. Una más necesaria que
la otra, porque si en la primera debía venir a redimirlos, en la segunda debía venir a restaurarlo
a la finalidad única por la cual fue creado y abrir la corriente de las gracias entre la voluntad
humana y la Divina, y hacerla reinar como en el Cielo así en la tierra. Y como mi Humanidad
para redimir al hombre hizo reinar mi Voluntad como en el Cielo así en la tierra, ahora voy
buscando otra humanidad, que haciéndola reinar como en el Cielo así en la tierra, me haga
cumplir todos los designios de mi Creación. Por eso sé atenta en hacer reinar en ti mi sola
Voluntad, y Yo te amaré con el mismo Amor con el cual amé a mi Santísima Humanidad”.
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17-4
Julio 1, 1924
Quien se da a Dios pierde sus derechos. La sangre de Jesús es
defensa de las criaturas ante los derechos de la Divina Justicia.
(1) Me sentía muy oprimida por la privación de mi adorable Jesús. ¡Oh, cómo me sangra el
corazón y me siento sometida a sufrir muertes continuas! Sentía que no podía más sin Él, y que
más duro no podía ser mi martirio, y mientras trataba de seguir a mi Jesús en los diferentes
misterios de su Pasión, he llegado a acompañarlo en el misterio de su dolorosa flagelación.
Mientras estaba en esto se ha movido en mi interior llenándome toda de su adorable Persona;
yo al verlo le quería decir mi duro estado, pero Jesús imponiéndome silencio me ha dicho:
(2) “Hija mía, recemos juntos; hay ciertos tiempos tan tristes en los cuales mi justicia, no
pudiendo contenerse por los males de las criaturas quisiera inundar la tierra de nuevos flagelos,
y por eso es necesaria la oración en mi Voluntad, la que extendiéndose sobre todos se pone en
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