Querer, a fin de que de ti pueda salir el verdadero modo y las enseñanzas exactas y precisas,
para que quien queriendo vivir en Él pueda encontrar no la sombra, sino la verdadera santidad
de la Vida Divina. Además de esto, mi Humanidad estando en la tierra en mi Voluntad Divina,
no hubo obra, pensamiento, palabra, etc., que no fuese encerrado en Mí para cubrir todas las
obras de las criaturas, se puede decir que Yo tenía un pensamiento por cada pensamiento, una
palabra por cada palabra, y así de todo lo demás para glorificar completamente a mi Padre, y
para dar la luz, la vida, los bienes y los remedios, a las criaturas. Ahora, en mi Voluntad todo
existe, y quien debe vivir en Ella debe encerrar a todas las criaturas para ir repasando todos mis
actos y poner en ellos otra bella pincelada divina tomada de mi Voluntad, para darme la
correspondencia de lo que Yo hice. Sólo quien vive en mi Voluntad puede darme esta
correspondencia, y Yo la espero como medio para poner en comunicación la Voluntad Divina
con la humana, y para darle los bienes que Ella contiene. Quiero a la criatura como
intermediaria, que haciendo el mismo camino que hizo mi Humanidad en mi Voluntad, abra la
puerta del Reino de mi Voluntad, cerrada por la voluntad humana. Por eso tu misión es grande,
y se necesita sacrificio y gran atención”.
(7) Entonces me sentía inmersa en el Querer Supremo y Jesús ha continuado:
(8) “Hija mía, mi Voluntad es todo y contiene todo, y además es principio, medio, y fin del
hombre. Por eso al crearlo no le di leyes ni instituí Sacramentos, sino sólo le di al hombre mi
Voluntad, porque era más que suficiente, estando en el principio de Ella, para encontrar todos
los medios para llegar no a una santidad baja, sino a la altura de la santidad divina, y así
encontrarse en el puerto de su fin. Esto significa que el hombre no debía tener necesidad de
otra cosa sino sólo de mi Voluntad, en la cual debía encontrar todo en modo sorprendente,
admirable y fácil para hacerse santo y feliz en el tiempo y en la eternidad; y si le di una ley,
después de siglos y siglos de creado, fue porque el hombre había perdido su principio, por lo
tanto había extraviado los medios y el fin. Así que la ley no fue principio sino medio; pero viendo
que con todo y la ley el hombre estaba perdido, al venir a la tierra instituí los Sacramentos, como
medios más fuertes y potentes para salvarlo; pero cuántos abusos, cuántas profanaciones,
cuántos se sirven de la ley y de los mismos Sacramentos para pecar más y precipitarse en el
infierno. Mientras que con sólo mi Voluntad, que es principio, medio y fin, el alma se pone al
seguro, se eleva a la santidad divina, alcanza en modo completo la finalidad para la que fue
creada, y no hay ni la sombra de peligro de poder ofenderme. Así que el camino más seguro es
sólo mi Voluntad, y los mismos Sacramentos, si no son recibidos en orden con mi Voluntad,
pueden servir como medios de condenación y de ruina. Por eso inculco tanto mi Voluntad,
porque el alma estando en su principio, los medios le serán propicios y recibirá los frutos que
contienen; en cambio sin Ella, los mismos Sacramentos le pueden ser veneno que la conduzcan
a la muerte eterna”.
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17-2
Junio 14, 1924
Importancia del orden en estos escritos. Dios es orden.
La belleza del alma que obra en el Querer Supremo.
(1) Esta mañana mientras me encontraba en mi habitual estado, no sé si fue sueño, veía a mi
confesor difunto y me parecía que tomaba alguna cosa torcida de dentro de mi mente, y la
reparaba y la enderezaba. Yo le he preguntado por qué hacía eso, y él me ha dicho:
(2) “He venido para decirte que seas atenta al orden, porque Dios es orden, y basta una frase,
una palabra de lo que te dice el Señor que no esté en el orden, y podrá suscitar dudas y
dificultades en quien pueda leer lo que escribes sobre su adorable Voluntad”.