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I. M. I.
17-1
Junio 10, 1924
Quien vive en la Divina Voluntad todo debe encerrar en sí.
La Divina Voluntad es principio, medio y fin del hombre.
(1) Esta mañana habiendo recibido la santa Comunión, según mi costumbre estaba diciendo
a mi querido Jesús:
(2) “Dulce vida mía, no quiero estar sola al estar Contigo, sino quiero a todo y a todos junto
conmigo, y no sólo quiero la corona de todos tus hijos, sino también la corona de todas las cosas
creadas por Ti, que junto conmigo en la interminabilidad de tu Santísima Voluntad donde yo todo
encuentro, postrados a tus pies todos juntos te adoremos, te agradezcamos, te bendigamos”.
(3) Y mientras esto decía, veía cómo todas las cosas creadas corrían para hacer corona a
Jesús, para darle cada una su homenaje, y yo he agregado:
(4) “Mira amor mío cómo son bellas tus obras, cómo el sol haciendo de sus rayos brazos,
mientras se postra para adorarte, sube a Ti para abrazarte y besarte; cómo las estrellas,
haciéndote corona te sonríen con su dulce centelleo y te dicen: ‘Grande eres Tú, te damos gloria
por todos los siglos de los siglos’; cómo el mar corre y con su amoroso murmullo, como tantas
voces argentinas te dice: ‘Gracias infinitas a nuestro Creador’. Y yo junto con el sol te abrazo
y te beso, con las estrellas te reconozco y te glorifico, con el mar te agradezco”.
(5) ¿Pero quién puede decir todo lo que yo decía llamando a todas las cosas creadas
alrededor de Jesús? Si yo quisiera decirlo todo sería muy largo, me parecía que cada cosa
creada tuviera un oficio distinto para poder ofrecer su homenaje a su Creador. Ahora, mientras
esto hacía pensaba entre mí que perdía el tiempo, y que no era éste el agradecimiento que
debía hacerse a Jesús después de la Comunión y se lo he dicho a Jesús, y Él todo bondad me
ha dicho:
(6) “Hija mía, mi Voluntad contiene todo, y a quien en Ella vive no debe escapársele nada de
todo lo que me pertenece, mas bien basta conque se le escape una sola cosa para decir que no
me da todo el honor y la gloria que mi Voluntad contiene, por lo tanto no se puede decir que su
vida sea completa en Ella, ni me da la correspondencia por todo lo que mi Querer le ha dado,
porque todo he dado a quien vive en mi Voluntad, y Yo voy a ellos como en triunfo sobre las
alas de mis obras para darles la nueva correspondencia de mi amor, y ellos deben venir por el
mismo camino para darme la nueva correspondencia de ellos. ¿No sería agradable para ti, si
hubieras hecho muchas bellas y variadas obras, y una persona amada por ti, para darte gusto
te las pusieras alrededor, y haciéndolas ver una por una te dijese: ‘Mira, estas son obras tuyas,
cómo es bella ésta, cómo es artística esta otra, y en la tercera cuánta maestría, y en la cuarta
cuánta variedad de colores, qué encanto en esta otra?’ ¿Qué alegría no sentirías, qué gloria
para ti? Así es para Mí, mucho más que quien vive en mi Voluntad, debiendo concentrar todo
en ella, debe ser como el latido de toda la Creación, que palpitando todas las cosas en ella en
virtud de mi Querer, debe formar un solo latido para darme en ese latido los latidos de todos y
de todo, llevarme la gloria y el amor de todas las cosas creadas por Mí. Yo debo encontrar en
el alma en la cual reina mi Voluntad a todos, para que ella, conteniendo todo, pueda darme todo
lo que los otros deberían darme. Hija mía, el vivir en mi Querer es muy diferente de las otras
santidades, y por eso hasta ahora no se ha encontrado el modo ni las verdaderas enseñanzas
del vivir en Él, se puede decir que las demás santidades son las sombras de mi Vida Divina, en
cambio ésta es la fuente de la Vida Divina, por eso sé atenta en los ejercicios del vivir en mi
28 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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