darle vida; cuando el bien, las cosas, se olvidan, pierden para el alma la virtud vital y pierden su
atractivo, el agradecimiento, la correspondencia, la estima, el amor, el valor. Y este recuerdo
no sólo produce en vida el origen de todo bien, sino también después de muerto produce el
origen de la gloria. ¿No has escuchado a tu confesor difunto cómo se deleitaba en hablar de
las gracias que te he hecho? Era porque en vida las escuchaba, las recordaba y su interior
quedaba tan lleno hasta derramarlas fuera; y ahora, ¿cuánto bien no le han aportado en la otra
vida? Para él es como una fuente de bien que desborda para bien de todos, así que por cuanto
más recuerda el alma lo que a Mí me pertenece, las gracias, las lecciones que le he dado, tanto
más crece en ella la fuente de mis bienes, y no pudiéndolos contener en sí desborda para bien
de los demás”.
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16-66
Junio 6, 1924
Jesús quiere encerrar en Luisa su Voluntad, haciéndola partícipe de
todos los actos que contiene para formar su Vida y salir como de
una segunda Madre para venir en medio de las criaturas, para hacer
conocer y cumplir el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra.
(1) Me encontraba en mis acostumbradas y duras penas de la privación de Jesús. Me siento
bajo el azote de una justicia que me castiga con mucho rigor, sin la mínima sombra de piedad.
¡Oh, justicia punitiva de Dios, cuán terrible eres! ¡Pero más terrible cuando te escondes a quien
te ama! Tus flechas me serían más dulces si mientras me castigas, aunque me hicieras
pedazos, mi Jesús estuviera conmigo. ¡Oh! cómo lloro mi suerte; es más, quisiera que Cielo y
tierra, todos lloraran conmigo la suerte de la pequeña exiliada que no sólo vive lejana de su
patria, sino abandonada aun por su Jesús, que era el único consuelo, el único apoyo de su largo
exilio.
(2) Ahora, mientras mi pobre corazón nadaba en la amargura de su dolor, mi adorable Jesús
se hacía ver en mi interior en acto de dominar todo; tenía en sus manos como muchas riendas
y cada una estaba atada a un corazón humano, así que por cuantas criaturas existían, tantas
riendas estaban en sus manos, y después me ha dicho:
(3) “Hija mía, el camino es largo, es más, cada vida de criatura es un camino distinto; por lo
tanto conviene mucho caminar y por todos los caminos. Todos estos caminos los recorrerás tú,
porque debiendo encerrar en ti mi Voluntad, debes encerrar todo lo que Ella contiene, y a ti
conviene hacer todos los caminos de cada criatura, junto con mi Voluntad. Así que en mi
Voluntad tienes aún mucho por hacer y por sufrir”.
(4) Yo al oír esto, oprimida y cansada como estaba he dicho: “Mi Jesús, es demasiado, ¿quién
puede recorrerlos? Estoy ya demasiado cansada, y además Tú me dejas sola, y yo sin Ti no sé
hacer nada. ¡Ah! si te tuviera siempre conmigo podría recorrerlos, pero, ay de mí, Tú me dejas
y yo no sé hacer nada”.
(5) Y Jesús ha agregado: “No obstante estoy en tu corazón guiando todo, y todos estos
caminos fueron recorridos por Mí; todo encerré, no dejé escapar ni siquiera un latido, ni una
pena de cada una de las criaturas, y tú debes saber que debiendo encerrar en ti como centro de
vida a mi Voluntad, es necesario que mi Supremo Querer encuentre en ti todos los caminos y
todo lo que hizo tu Jesús, porque le son inseparables; basta no aceptar una sola cosa de lo que
Él contiene para que no pueda formar su centro ni tener su pleno dominio, ni puede tener su