punto de partida en ti para hacerse conocer y dominar a los demás; lo tendrá por Sí mismo, pero
no por ti. Ve entonces cuán necesario es que tú abraces a todos y hagas el camino de todos,
tomando sobre de ti las fatigas, las penas y los actos de todos, si quieres que la Majestad de mi
Querer descienda en ti para hacer desde ti su curso”.
(6) Sorprendida al oír esto he dicho: “Amor mío, ¿qué dices? Tú sabes cuán pobre soy y en
qué estado me encuentro; y además, ¿cómo puedo yo encerrar toda tu Voluntad? A lo más,
con tu gracia puedo hacerla, vivir en Ella, pero encerrarla es imposible, soy demasiado pequeña
y no puedo contener una Voluntad interminable”.
(7) Y Jesús: “Hija mía, se ve que no quieres comprenderlo, quien quiere encerrar en ti esta
Voluntad debe darte la gracia y la capacidad de contenerla. ¿No encerré acaso todo mi Ser en
el seno de mi Celestial Mamá? ¿Tal vez me encerré sólo en parte y en parte me quedé en el
Cielo? Ciertamente que no. Y con encerrarme en su seno, ¿no fue Ella la primera que participó
en todos los actos de su Creador, en todas las penas, fundiéndose Conmigo para hacer que
nada omitiera de todo lo que Yo obraba? ¿No fue Ella mi punto de partida desde donde salí
para darme a las demás criaturas? Si esto hice con mi inseparable Mamá para descender al
hombre y cumplir mi Redención, ¿no puedo hacerlo con otra criatura, dándole gracia y capacidad
de encerrar mi Voluntad, haciéndola partícipe de todos los actos que contiene, para formar su
Vida y salir como de una segunda Madre para venir en medio de las criaturas, para hacerme
conocer y cumplir el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra? ¿No quieres entonces
tú ser el punto de partida de mi Voluntad? Pero ¡oh! cuánto costó a mi Reina Madre ser el punto
de partida de mi venida a la tierra, así te costará a ti ser el punto de partida de mi Voluntad para
hacer su aparición en medio de las criaturas. Quien todo debe dar, todo debe encerrar; no se
puede dar sino lo que se tiene, por eso hija mía, no tomes a la ligera lo que se refiere a mi
Voluntad, y lo que te conviene hacer para que formes su Vida en ti. A Mí es la cosa que más
me interesa, y tú debes estar atenta para seguir mis enseñanzas”.
+ + + +
Gracias a Dios y siempre sea bendito quien usa
de tanta bondad hacia la última de sus criaturas.
Nihil obstat
Canonico Hanibale
M. Di Francia
Eccl.
Imprimatur
Arzobispo Giuseppe M. Leo
Octubre de 1926