verdadero reino del orden y de la paz, dándonos alegrías y felicidad inmensas y
bienaventuranzas infinitas. Así que el acuerdo de la voluntad humana con la Divina es el primer
anillo de conjunción entre el Creador y la criatura, y de éste descienden en ella como por un
canal, las virtudes divinas y producen en ella la verdadera adoración, el perfecto amor hacia su
Creador, que elevándose desde dentro del mismo canal de conjunción, Él recibe las varias tintas
de las cualidades divinas. Y cada vez que el alma se eleva para sumergirse en esta Voluntad
Eterna, tantas variedades de más de belleza divina la embellecen y adquiere. Por eso digo que
el alma que hace mi Voluntad es mi entretenimiento y mi contento, y para divertirme estoy con
el pincel de mi Voluntad en las manos, y conforme ella se arroja en mi Querer, Yo la retoco y me
divierto con imprimirle, con una pincelada mía un rasgo de más de mi belleza, de mi amor, de
mi santidad y de todas mis cualidades. Así que para Mí lo mismo es estar en el Cielo que estar
en ella, encuentro la misma adoración de las Divinas Personas, mi Voluntad, mi amor; y como a
la criatura hay siempre qué poder darle, Yo la hago ahora de hábil pintor y pinto en ella mi
imagen, ahora de maestro y le enseño las doctrinas más altas y sublimes, ahora de amante
apasionado que doy y quiero amor, en suma, hago y uso de todas las artes para divertirme con
ella, y cuando mi amor ofendido por las criaturas no encuentra dónde refugiarse, a dónde huir
de aquellos que me persiguen para darme muerte, o bien me obligan a tomar el camino de
regreso a los Cielos, Yo me refugio en el alma que contiene en ella mi Voluntad, y encuentro mi
potencia que me defiende, mi amor que me ama, mi paz que me da reposo, encuentro todo lo
que quiero. Mi Voluntad reúne todo junto, Cielo y tierra, y todos los bienes, y forma de ellos uno
solo, y de éste solo brotan todos los bienes posibles e imaginables; así que el alma que hace mi
Voluntad, puedo decir que es el todo para Mí, y Yo soy el todo para ella”.
(5) Luego mi amable Jesús se ha retirado en el fondo de mi corazón y ha desaparecido, y yo
he quedado reconfortada, sí, reforzada, pero en poder del dolor de haber quedado privada de
Él y de no haberle dicho ni siquiera una palabra de mi duro estado. ¡Ah sí, cuando se está con
Jesús el alma se ilusiona de deber poseerlo para siempre, y no siente necesidad de nada,
desaparecen todos los males, y con Jesús todos los bienes salen en campo, pero en cuanto Él
se sustrae, los males regresan y el dolor de la privación afila más su lanza, la cual desgarrando
sin piedad el pobre corazón, vuelve siempre nuevo y más intenso su dolor. Mientras estaba en
esto, mi Jesús ha reaparecido y me decía que tenía su corazón todo herido como por mil lanzas,
y me ha dicho:
(6) “Hija mía, estas heridas me las has hecho tú a mi corazón. Conforme tú me llamabas me
herías, conforme te recordabas que estabas privada de Mí me repetías las heridas, y conforme
sufrías por mi privación, otras heridas agregabas”.
(7) Yo al oír esto he dicho: “Amor mío, si supieras cómo me sangra el corazón por causa tuya
y cómo me lo siento herido e irritado por tu privación, que no puedo más; así que me lo siento
herido más yo que Tú”.
(8) Y Jesús: “Pues bien, veamos quién contiene más heridas, tú o Yo”.
(9) Entonces Jesús ha visitado el interior de mi alma, y luego ha hecho la comparación entre
yo y Él para ver quién tenía más heridas, yo o Jesús. Con mi sorpresa he visto que Jesús tenía
más heridas que yo, si bien yo tenía bastantes. Y Jesús ha agregado:
(10) “Has visto que Yo estoy herido más que tú, pero has de saber que hay varios vacíos de
amor por mi privación, pero no temas, porque Yo tomaré la tarea de llenarlos, porque Yo sé que
no puedes hacer lo que haces cuando estoy Yo junto contigo, por tanto, no habiendo en ti
voluntad de formar esos vacíos de amor, tu Jesús se ocupará en llenarlos, bastará un solo vuelo
que te haga hacer en mi Voluntad para ponernos de acuerdo en el amor, de manera que
desbordando fuera este amor, corra para bien de nuestros hermanos. Por eso déjame hacer y
confía en Mí”.
+ + + +