aborrece, y si alguna vez mi sabiduría manifiesta alguna cosa de lo que hace el alma en mi
Voluntad, el enemigo siente tanta rabia que se siente multiplicar sus penas infernales, porque
mi Voluntad amada y cumplida, en el alma forma el paraíso; no amada y no cumplida forma el
infierno. Por eso si quieres estar al seguro de cualquier insidia diabólica, tu interés esté en mi
Querer y vivir continuamente en Él”.
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16-60
Mayo 9, 1924
Los castigos servirán para purificar la tierra, y hacer reinar en ella
a la Divina Voluntad. En el alma que vive de Voluntad Divina,
Jesús se encuentra con los honores y decoro como se encontraba
en su Humanidad cuando estuvo en la tierra.
(1) Paso mis días en la más profunda amargura y en un profundo silencio por parte de Jesús,
y con la casi sustracción de su amable presencia. Son penas indecibles que siento y creo que
sea mejor pasarlas en silencio para no agudizar mayormente mi duro martirio. Después de
mucho esperar, esta mañana el bendito Jesús se hacía ver en mi interior, que me llenaba toda
de Él, y yo, sorprendida por su inesperada presencia quería lamentarme con Él por su privación,
pero no me ha dado tiempo de hacerlo y todo afligido me ha dicho:
(2) “¡Hija mía, cómo me siento amargado! Las criaturas me han puesto tres clavos, pero no
a las manos sino al corazón y al pecho, que me dan penas de muerte. Están preparando tres
conjuras, una más horrenda que la otra, y en estas conjuras ponen en la mira a mi Iglesia. El
hombre no quiere rendirse en el mal, más bien quiere precipitarse más en su carrera”.
(3) Y mientras esto decía me hacía ver reuniones secretas donde concertaban cómo atacar a
la Iglesia; quién, cómo hacer surgir nuevas guerras y quién nuevas revoluciones; cuántos males
espantosos se veían, y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “¿Hija mía, no es justo que mi justicia se arme en contra del hombre para castigarlo y casi
destruir tantas vidas que ensucian la tierra, y haga desaparecer junto con ellas regiones enteras,
a fin de que sea purificada la tierra de tantas vidas pestilentes y de tantos demonios encarnados,
que enmascarados bajo un velo sutil de bien aparente maquinan ruinas para la Iglesia y para la
sociedad? ¿Crees tú que mi ausencia de ti sea cosa de nada? ¡No, no! más bien por cuanto
más larga es mi ausencia de ti, tanto más graves sucederán los castigos; y además, recuerda
cuántas cosas te he dicho acerca de mi Voluntad, así que los males, las destrucciones, servirán
para cumplir lo que te he dicho, que mi Voluntad venga a reinar sobre la tierra, pero la quiere
encontrar purificada, y para purificarla se necesitan las destrucciones, por eso paciencia hija
mía, no salgas jamás de mi Voluntad, porque todo lo que se desarrolla en ti servirá al trabajo
para que mi Voluntad tenga su dominio y venga como en triunfo a reinar en medio de los
hombres”.
(5) Entonces yo ante este hablar de Jesús he quedado resignada, sí, pero sumamente afligida;
el pensamiento de los graves males del mundo y su privación, son como navaja de doble filo
que me mata, y para mayor tormento no me hace morir. Después, mi dulce Jesús la mañana
siguiente se ha hecho ver en mi interior, como internado dentro, dentro, y me ha dicho:
(6) “Hija mía, estoy oculto en ti, y desde dentro de ti estoy viendo qué hace el mundo. En ti
encuentro el aire de mi Voluntad y siento que puedo estar con el decoro que conviene a mi
Persona; es verdad que mi Voluntad se encuentra por doquier, pero, ¡oh, qué diferente es
encontrarse como vida de la criatura, y la criatura vivir de Ella! Mi Voluntad en medio de las