para que tome su puesto de honor al lado del rey, su padre? ¿Quién trata con el rey con esa
familiaridad digna de un hijo? ¿Quién quisiera criticar a ese rey y a ese hijo, por que a pesar de
que este hijo sea el más pequeño de todos, se eleva sobre todos y toma su puesto primero y
legítimo junto al rey su padre? Cierto, ninguno; es más, todos respetarían el derecho del
pequeño principito. Desciende más abajo aún, imagina una familia, un hijo ha nacido primero,
pero no ha querido ocuparse en hacer la voluntad del padre, no ha querido estudiar ni trabajar;
ha quedado como entontecido en su ocio formando el dolor del padre; después viene a la luz
otro hijo, y éste, si bien más pequeño, hace la voluntad de su padre, estudia, llega a ser un
profesor digno de ocupar los más altos puestos. Ahora, ¿quién es el primero en esa familia,
quién recibe su puesto de honor junto al padre? ¿No es acaso el que llegó al último? Así que
hija mía, sólo aquellos que habrán conservado en ellos la finalidad íntegra de la Creación serán
mis verdaderos hijos legítimos; con hacer mi Voluntad han conservado en ellos la sangre pura
de su Padre Celestial, el cual les ha dado todos los lineamientos de su semejanza, por lo que
será muy fácil reconocerlos como nuestros legítimos hijos. Nuestra Voluntad los conservará
nobles, puros, frescos, todo amor para Aquél que los ha creado; y como hijos nuestros que
siempre han estado en nuestra Voluntad y que jamás han dado vida a la suya, serán como los
primeros por Nosotros creados, que nos darán la gloria, el honor de la finalidad por la cual todas
las cosas fueron creadas. Por eso el mundo no puede terminar, esperamos la generación de
nuestros hijos, que viviendo en nuestro Querer nos darán la gloria de nuestras obras; ellos
tendrán por vida sólo mi Querer; será tan natural en ellos hacer la Divina Voluntad,
espontáneamente, sin esfuerzo, como es natural el latido, el respiro, la circulación de la sangre,
así que ellos no la tendrán como ley, porque las leyes son para los rebeldes, sino como vida,
como honor, como principio y como fin. Por eso hija mía, sólo te interese mi Voluntad y no
quieras preocuparte de otra cosa si quieres que tu Jesús cumpla en ti y encierre en ti la finalidad
de toda la Creación”.
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16-54
Marzo 13, 1924
La naturaleza del verdadero amor. La Divina Voluntad es Luz
purísima que contiene todo y que inundando al alma le lleva todo.
(1) Me sentía morir por la privación de mi dulce Jesús, y después de mucho esperar se ha
movido en mi interior y me ha participado sus penas, pero tanto que me sentía sofocar, sentía
el estertor de la agonía, sin embargo yo misma no sé decir quién era la causa de mis penas,
sólo me sentía en una luz inmensa, y esta luz se cambiaba en pena para mí. Entonces, después
de haber sufrido en ese modo, mi amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, por eso no quería venir, porque eran tantas las penas que Yo sufría que, viniendo
a ti, como fiel compañera inseparable de Mí, mi Amor me habría impulsado a hacerte participar
en ellas, y Yo viéndote sufrir habría sufrido al verte penar por causa mía”.
(3) Y yo: “¡Ah mi Jesús, cómo has cambiado! Se ve que no quieres sufrir más junto conmigo,
quieres hacerlo Tú solo. Por lo demás, si no soy digna ya de sufrir junto Contigo, no te escondas,
sino ven pero sin hacerme sufrir, es cierto que será un clavo demasiado doloroso para mí el no
tomar parte en tus penas, pero será menos doloroso que tu privación”.
(4) Y Jesús: “Hija mía, tú no conoces la naturaleza del verdadero amor y por eso hablas así;
el verdadero amor no sabe ocultar nada a la persona amada, ni los gozos ni las penas; sólo por
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