generaciones humanas con sus horrendos pecados se dividen de Mí. Ánimo, no te abatas, haz
que deje libre el curso a la Justicia, y después estaré de nuevo contigo, y rezaremos y lloraremos
juntos por la suerte del hombre, a fin de que no vaya más errante sobre la tierra, sino que regrese
a su Dios”.
+ + + +
16-19
Septiembre 6, 1923
Cuando cesa el amor comienza la culpa.
(1) Me sentía petrificada por el dolor de la privación de mi dulce Jesús, me parece que también
sus breves visitas como relámpagos, su sombra, van disminuyendo, único sostén mío en su
privación, que como pequeñas gotas de rocío sostienen a la pobre plantita de mi alma, que
quemada, seca por su privación le dan un hilo de vida para no hacerla morir; pero estaba toda
resignada a su Voluntad, y buscaba por cuanto estaba en mí seguir mis actos interiores como
cuando junto con Jesús emprendía el vuelo en su Santísimo Querer, pero ¡oh! cuán diversos los
hacía, los hacía mal, no encontrando a todos para dar por todos a mi Dios. Entonces estaba
diciendo en mi interior:
(2) “Mi Jesús, en tu Querer uno mis pensamientos a los tuyos, y como tus pensamientos
circulan en cada inteligencia creada, quiero que cada pensamiento tome de los tuyos el amor
de tu inteligencia, para poder poner en el vuelo del amor cada pensamiento de criatura; este
vuelo llegue arriba, en el Cielo, ante la Majestad Suprema, y fundiéndose con el Amor Eterno
atraiga a la tierra, sobre todas las criaturas, el amor de la Santísima Trinidad”.
(3) Ahora, mientras esto y otras cosas hacía, mi adorable Jesús se ha movido en mi interior y
suspirando me ha dicho:
(4) “Hija mía, tú no puedes estar sin Mí, y mucho menos puedo Yo estar sin ti; todo lo que tú
sientes en tu corazón, soy Yo; tus ansias, tus suspiros, el martirio que sufres porque estás
privada de Mí, soy Yo, son mis latidos que se repercuten en ti, que te llevan mis penas, que me
ocultan de ti, por esto, no pudiendo más, el amor, superando a la justicia me obliga a mostrarme”.
(5) Y mientras esto decía se ha hecho ver. Dios mío, ¿quién puede decir cómo me he sentido
renacer? Después ha agregado:
(6) “Hija mía, tú me has dado la habitación en ti en la tierra, y Yo te tengo en el Cielo, en mi
corazón, así que mientras estás en la tierra, estás Conmigo en el Cielo. La Divinidad se deleita
con la pequeña hija del Supremo Querer teniéndola con Ellos en el Cielo, y como tenemos a
nuestra pequeña hija en el Cielo y en la tierra, no nos conviene destruir la tierra como la justicia
quisiera hacer, mereciéndolo las criaturas, a lo más desaparecerán muchas ciudades, la tierra
abrirá vorágines en diferentes puntos haciendo desaparecer lugares y personas, las guerras la
diezmarán, pero por consideración de nuestra pequeña hija no la destruiremos, habiendo dado
a ella la tarea de hacer vivir nuestra Voluntad sobre la tierra. Por eso ten valor, no te abatas
demasiado en mi ausencia; debes saber que no podré durar mucho sin hacerme ver, Yo mismo
no lo puedo, y tú no ceses jamás, jamás de amarme, no sólo por ti sino también por todos
nuestros queridos hermanos. En efecto, ¿quieres tú saber por qué Adán pecó? Porque olvidó
que Yo lo amaba y olvidó amarme, fue éste el primer germen de su culpa, si hubiese pensado
que Yo lo amaba mucho y que él estaba obligado a amarme, jamás se habría decidido a
desobedecerme, así que primero cesó el amor, después comenzó el pecado; y en cuanto cesó
de amar a su Dios, cesó el verdadero amor a sí mismo; sus miembros y sus potencias se
rebelaron a él mismo; perdió el dominio, el orden y se volvió temeroso, no sólo esto, sino cesó
el verdadero amor hacia las demás criaturas, mientras que Yo lo había creado con el mismo