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15-18
Abril 25, 1923
La Voluntad de Dios es el camino real que conduce a la Santidad de la
semejanza del Creador. Luisa continuando de donde se quedó Adán,
Dios la constituye como cabeza de todos y portadora de la felicidad
y bienes que habían sido asignados a todos.
(1) Estaba rezando y mi dulce Jesús ha venido, poniéndose junto a mí para rezar junto
conmigo, más bien su inteligencia se reflejaba en la mía y yo rezaba con la suya, su voz hacía
eco en la mía y rezaba con su palabra; ¿pero quién puede decir los efectos interminables de
esta plegaria? Después mi amado Jesús me ha dicho:
(2) "Hija mía, he querido rezar junto contigo para reafirmarte en mi Voluntad y darte la gracia
de encontrarte ante la Majestad Suprema en el acto de la creación del hombre, y como lo
dotamos de todos los bienes y su voluntad era la nuestra, y la nuestra la suya, todo era armonía
entre él y Nosotros, lo que quería tomaba de Nosotros: Santidad, sabiduría, potencia, felicidad,
etc., era nuestro prototipo, nuestro retrato, nuestro hijo feliz, así que Adán en el principio de su
existencia tuvo una época en que cumplía a maravilla la finalidad para la cual fue creado, probó
qué significa vivir del Querer de su Creador, éramos felices mutuamente al ver reproducir en
nuestra imagen nuestros mismos actos. Luego, en cuanto rompió su voluntad con la nuestra,
quedó dividido de Nosotros; por lo tanto los primeros actos del hombre están en nuestra
Voluntad, y Yo no quiero otra cosa de ti, sino que vengas en nuestro Querer para seguir de
donde Adán dejó, para poder vincular en ti todas las armonías que él rompió; y así como esta
primera criatura habiendo sido creada por Nosotros como cabeza de toda la familia humana,
con sustraerse de nuestro Querer llevó la infelicidad a todos, así tú con venir a continuar de
donde él dejó, te constituimos como cabeza de todos, y por lo tanto portadora de aquella felicidad
y bienes que habían sido asignados a todos si hubiesen vivido en nuestro Querer".
(3) Y yo: "Mi Jesús, cómo puede ser posible esto, si con venir Tú mismo sobre la tierra a
redimirnos y a sufrir tantas penas, no se adquirió la felicidad que el primer hombre perdió para
sí y para todos, ¿cómo puede ser ahora que con vincularme en tu Eterno Querer pueda restituir
esta felicidad perdida?"
(4) Y Jesús: "Hija mía, todos los tiempos están en mis manos, doy a quien quiero, y para eso
me sirvo de quien quiero. Muy bien habría podido traer la felicidad que contiene mi Voluntad
sobre la tierra, pero no encontré ninguna voluntad humana que quisiera hacer vida perenne en
la mía, para reanudar los vínculos de la Creación y darme nuevamente todos los actos del primer
hombre como si los hubiera hecho todos con el sello de la Voluntad Suprema, y por eso poner
a disposición de todos la felicidad perdida. Es verdad que estaba mi amada Mamá, pero Ella
debía cooperar junto Conmigo a la Redención. Además, el hombre era esclavo, aprisionado por
sus mismas culpas, enfermo, cubierto de llagas, las más asquerosas, y Yo como padre amante
venía a desembolsar mi sangre para rescatarlo, venía como médico a curarlo, como maestro a
enseñarle el camino, el medio para no dejarlo precipitar en el infierno; pobre enfermo, cómo
habría podido espaciarse en los eternos vuelos de mi Querer si no sabía caminar; si Yo hubiese
querido dar la felicidad que contiene mi Voluntad, hubiera sido como darla a los muertos y
hacerla pisotear, el hombre estaba indispuesto para recibir tanto bien y por eso quise enseñar
la oración para disponerlos, y me conformé con esperar otras épocas, dejar pasar siglos y siglos
para hacer conocer el vivir en mi Querer, para dar el principio a esta felicidad".
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